Pero este año los que mantuvieron la apuesta se sacaron la grande. El objetivo principal es lograr una gran cobertura de paja, para proteger el suelo de la gran insolación y los vientos, para lo cual lo cosechan con strippers. En Los Frentones, en Sachayoj, en Pampa de los Guanacos, lograron rindes de entre 2000 y 4000 kg/ha sobre más de 15 mil hectáreas. Lo vimos en vivo y en directo. Ya tienen la soja sembrada y las lluvias siguieron acompañando.
Las noticias vienen de todos lados. Más allá de la Pampa Húmeda, que por supuesto es la que pone el número, está el caso del trigo bajo riego de Cortaderas (provincia de San Luis, un poco al sur de Merlo), con rinde promedio de 81 quintales sobre un pivote de 60 hectáreas. Lo reportó el productor Delfo Buchaillot, un emprendedor nato, acompañado por un equipo profesional de alto nivel. El año pasado había obtenido 55 quintales, con lo que el resultado económico había sido marginal. El riego es costoso, pero con estos rindes la perspectiva es otra.
Y llaga también la información del intento de introducir el trigo en la Patagonia austral. Concretamente, en la provincia de Santa Cruz, en las cercanías de El Calafate, en la meseta y de secano. Es un proyecto que cuenta con apoyo del gobierno, sobre un establecimiento privado y con un grupo de emprendedores que se la juegan. Es un desafío tentador: están en la misma latitud que Siberia, donde el mayor exportador mundial (Rusia) obtiene la cuarta parte de su cosecha. Pero hay diferencias: la calidad de los suelos, lluvias algo superiores y mejor repartidas. Y, sobre todo, con más nieve y menos vientos como los que azotan la meseta santacruceña. Bienvenidos los pioneros. El destino es alimentar una planta de alimentos balanceados, para lo cual además de trigo están ensayando Triticale. Interesante, además de todo lo que se puede hacer en los valles con potencial de riego.
La cuestión es que estamos parados en una nueva plataforma. Hasta no hace mucho, los modelos matemáticos llamaban al escepticismo. El ansiado “club de los cien quintales” parecía una quimera mediática. Hoy está lleno de socios. La irrupción de los Baguette, hace 30 años, empezó otra historia. Hubo resistencia al principio. Y a pesar de las fallas institucionales, con un débil sistema de protección de los derechos de los obtentores, la genética siguió adelante. Todo empieza en la semilla. Y los resultados están a la vista.
Rural – Clarín – Héctor Huergo


