La rotación prevé un rendimiento de 35 quintales de promedio para el trigo y de 27 quintales para la soja de segunda. En el ciclo anterior, la proyección era con un aporte de 25 quintales por hectárea para el trigo –40% menos–, mientras que para la soja se mantuvo el mismo rendimiento por hectárea.
Si bien el maíz temprano también tiene margen positivo, su magnitud es menor a la de la campaña pasada. La razón: su precio esperado a cosecha. Para la actual campaña, es de U$S 181 la tonelada, 9,5% menos que en el ciclo pasado, cuando su cotización a cosecha era de U$S 200 la tonelada.
En cuanto a rendimiento, hay un pequeño ajuste. El cálculo de rentabilidad para la actual campaña prevé 85,3 quintales de promedio por hectárea, apenas 0,1% menos que en 2024/2025, cuando se proyectaron 85,4 quintales por hectárea.
Solo el maíz tardío pierde algo de plata respecto al ciclo pasado, aunque se mantiene en terreno positivo. Según los números presentados por Vicari, la producción del cereal tardío tendrá una rentabilidad positiva de 0,4%, menor al 1,3% de margen del ciclo pasado. En este cultivo, si bien el precio a cosecha 2026 es mayor, en rendimiento esperado sería menor (75,9 quintales contra 77,6 quintales), con lo cual se ajusta la rentabilidad.
En materia de costos, la soja 2026 tiene un menor gasto directo en dólares por hectárea que en la siembra anterior. El cálculo para la actual campaña es de U$S 347 dólares por hectárea, contra U$S 357 dólares de la soja 2025.
En el ciclo pasado, rendimiento de indiferencia de la soja (para cubrir los costos) era de 17 quintales, uno más que en la actualidad, cuando se prevé 16 quintales por hectárea.
“Para la campaña 2025/2026, la soja presentaría un mejor precio relativo que el maíz”, fundamentó Vicari, en un escenario nacional donde la soja perdería dos millones de hectáreas respecto al ciclo anterior: pasaría de 18 millones de hectáreas a 16 millones de hectáreas, con una producción estimada de 47 millones de toneladas, tres millones menos que en la cosecha pasada.
En el caso del maíz, el área implantada subiría 1,4 millones de hectáreas: de 8,3 millones a 9,7 millones de hectáreas.
En Córdoba, el costo directo de una hectárea de maíz temprano será en esta campaña de U$S 503, 1,78% menos (equivalente a U$S 6) que en la campaña pasada, cuando el gasto fue de U$S 509.
La actual campaña transcurre en un contexto de mejores precios internacionales, aunque lejos está de ser un boom para las commodities, aclaró el economista, quien augura a nivel doméstico una macro más ordenada y con menores tasas de interés. “Veremos si alcanzará para un crecimiento sostenido”, indicó.
Agrovoz – La Voz del Interior – Alejandro Rollán


