En apenas tres días, el Gobierno consiguió los US$ 7.000 millones previstos. Para Llopi, esto es “una muestra elocuente del potencial del campo argentino”. Por eso, insistió en que los gobiernos de turno deben reflexionar en políticas que fortalezcan al productor agropecuario porque es la base, es donde se produce y se multiplica el desarrollo.
“No se puede continuar castigando a uno de los sectores que garantiza producción, trabajo y crecimiento”, enfatizó la presidenta de Coninagro Santa Fe.
Reglas claras
La dirigente subrayó que “con esto no pedimos privilegios, sino reglas claras, competitivas y equitativas”.
Recordó que “la baja de retenciones incrementa la rentabilidad del productor porque aumenta el ingreso neto por tonelada vendida, mientras que la suba posterior reduce drásticamente esa ganancia, afectando el valor de la producción y las decisiones de inversión”.
En apenas tres días, el Gobierno consiguió los US$ 7.000 millones previstos. Para Llopi, esto es “una muestra elocuente del potencial del campo argentino”.
Finalmente, Llopi puntualizó que la participación de los impuestos sobre la renta agrícola es del 62,6% para el promedio de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol. Es decir, de cada $100 de renta que genera una hectárea agrícola, $62,6 representan impuestos nacionales, provinciales y municipales.
“Este impuesto distorsivo afecta la capacidad de inversión y planificación a largo plazo y deja menos recursos para cubrir los costos de insumos y servicios”, finalizó Lopi.
Campolitoral – El Litoral, Santa Fe – Agustina Azcoaga


