¿Qué está pasando en las áreas más afectada por los excesos? Los técnicos de Rio Tala, Baradero y San Pedro, dónde más se sintió la lluvia con 20 a 25 mm explican: “Por supuesto que esta lluvia posterga la siembra y sigue demorando la cosecha de lo poco que queda de soja, que es menos del 10%. Los suelos siguen sobresaturados. Tenemos poco despacho de fertilizantes, porque la siembra está casi frenada y no llega al 20%. Por ahora, el productor tratará de mantener el cultivo, cambiando a variedades más cortas, manteniendo la intención”. En Pergamino, explican: “Es muy variable según zona, al oeste que está más húmedo es menor el avance. En Colón se ha sembrado bastante, casi no se interrumpió la actividad en los últimos 15 días. En Pergamino vamos más lento. El productor tiene mayormente variedades de ciclo largo intermedio. En Colon el avance de los ciclos largos sembrados es del 70%; en Pergamino, solo el 40%. Toda esta semana y hasta el 20 o 22 de junio se va a seguir con los intermedios largos. Después quedara la ventana para cortos. Pero vemos poca actividad, yo creo que va a haber menos trigo sembrado que el año pasado. La intención era a subir mucho, pero se enfrío el entusiasmo. Estamos contentos porque no llovió como se esperaba. Con más de 20 mm, hubiese bajado muchísimo la intención triguera en la zona”.
Retraso de la siembra en el SE santafesino
También el SE santafesino sufre un fuerte retraso, sobre todo, en zonas cercanas al río. “Deberíamos estar en nuestra zona casi terminando, pero todavía no alcanzamos a implantar el 50% del área intencionada con trigo”, se indicó.
En tanto, en la zona de Corral de Bustos y alrededores, la siembra de fina está prácticamente finalizada: el avance es del 90%. Si bien en un principio se temía que la falta de lluvias complicara las labores, finalmente no fue así: los perfiles presentan buena disponibilidad de agua. En lotes con mayor cobertura de rastrojo aún persiste el barro, pero no se reportaron casos en los que se haya detenido la siembra por falta de humedad. Los técnicos resaltan que se trata del mejor perfil hídrico de los últimos años para la campaña fina. La superficie sembrada será similar a la del año pasado. En cuanto al nivel tecnológico, se apunta a un trigo con rindes de entre 40 y 42 qq/ha. “Se podría haber apostado a un mayor potencial con una fertilización más intensiva, pero los márgenes no acompañaron”, dicen en el área.
¿Hasta cuándo hay tiempo para sembrar trigo? ¿Cuál es el problema con los ciclos largos? En Aldao, lo explican así: “los ciclos largos tenían como fecha máxima cerrar la siembra el 15 de junio. Claro se puede estirar hasta el 20, incluso hasta fin de mes. El problema es que, si toca un diciembre caluroso, los ciclos largos son muy vulnerables, por eso no deberíamos pasar del 20 de junio. Y si bien se puede cambiar a ciclo corto, no es sencillo conseguir semilla”. En la zona los 5 mm de lluvia en el último fin de semana han sido otro traspié para el cultivo. "Estamos muy lejos de poder tener jornadas de 8 a 20 hs por la humedad que hay. Es probable que se termine haciendo menos trigo. Por ahora en la zona se está apuntando a altos potenciales. Pero se empiezan a manejar otras alternativas como maíz temprano y soja. El problema es que los números de soja no cierran”, resaltaron.
En resumen, termina el otoño 2025 y hay una diferencia clara respecto al año pasado. Esta vez, los perfiles de humedad llegan bien cargados en el 70% de región núcleo. En 2024, las reservas en profundidad eran de escasas a regulares y la humedad superficial no acompañaba
Con un 65% de avance, el ritmo de siembra se había frenado. Las lluvias se habían concentrado en marzo y abril, pero en mayo y junio estuvieron prácticamente ausentes. Este año, en cambio, las lluvias exageraron el típico gradiente de este a oeste. El otoño está cerrando con acumulados un 30% superiores a los del año pasado. En el 78% del área núcleo los registros oscilaron entre 200 y 600 milímetros, cuando el año pasado solo el 18% superó los 200 mm.
El noreste bonaerense fue el epicentro de los excesos. Allí, las lluvias superaron en un 50% los valores del otoño anterior. En 2024, esa zona acumuló una media de 197 mm, mientras que este año, la media escaló a 419 mm con un máximo de 612 mm en Chacabuco, que triplicó el promedio otoñal de 220 milímetros.
Qué pasa con el maíz en la región núcleo
Por otra parte, en maíz tardío alertan no descuidar el control de los maíces “guachos” y recuento de chicharritas. Los analistas de la Bolsa se preguntan: ¿Sembrar maíz tardío o no sembrar? Otra vez vuelve esta pregunta que genera incertidumbre, aunque hay un ambiente de mayor calma que hace un año atrás.
Por lo pronto, la apuesta principal de la región será por las fechas tempranas. De todas maneras, el maíz tardío es una gran opción productiva. Por eso advierten que hay que seguir bien los recuentos y los niveles poblacionales de chicharrita. “Es una plaga nueva, y el productor se relajó este año. Aparte, el clima no ayudó y se fue un poco desprolijo en el control de maíces guachos, por las lluvias y la humedad. Hoy vemos muchos maíces guachos con un metro y medio y no es un buen indicio, más si este año nos vamos a tener heladas y frío como el año pasado”, coinciden en señalar los técnicos del área.
Agroclave – La Capital


