En plena zona núcleo, donde la agricultura suele imponerse por la calidad de los suelos y los altos rindes, Adrián Darío Colaneri tomó una decisión que va a contramano de la lógica dominante. Sin abandonar del todo los cultivos, decidió volver a meter vacas en su campo, convencido de que la ganadería podía aportarle algo que una agricultura que, con costos crecientes y márgenes cada vez más ajustados, había empezado a perder. “Mi actividad principal siempre fue el asesoramiento agropecuario, agrícola y ganadero, y en paralelo fui haciendo producción propia en campos arrendados, básicamente agricultura”, cuenta Colaneri, productor de la…