El índice de acceso al crédito quedó en terreno apenas positivo, con un saldo de 1,6 puntos. La foto muestra un sector que sigue recurriendo al financiamiento, pero evalúa con mayor cuidado el costo de hacerlo. Esa distinción aparece también cuando se observa cuánto de la campaña en marcha depende de fondos de terceros, sean bancarios o comerciales. En promedio, las empresas tienen financiado 38,1% de la campaña.
El Tasómetro advierte que ese es un dato a seguir en las próximas mediciones. Si el promedio de campaña financiada aumenta, pero no lo hace, al mismo tiempo, la proporción de empresas que considera que acceder al crédito resulta más fácil, el movimiento podría reflejar un mayor endeudamiento sin una mejora equivalente en las condiciones de financiamiento.
Satorre explica que hoy “la mejor garantía de una empresa agropecuaria no es la tierra: es tener los números en orden y la carpeta lista. El crédito se gana con información financiera, no sólo con activos” y destaca que 60,7% de las operaciones del panel se cerraron a sola firma, sin garantía real.
Insiste en que “no hay una tasa del campo” sino que hay mucha diversidad. “Depende el destino, las garantías para la tasa, sea en pesos como en dólares. Hay mucha variabilidad”.
La necesidad de financiamiento tampoco es homogénea entre las distintas actividades. La apertura por rubros muestra diferencias vinculadas con los ciclos productivos y financieros de cada negocio. Entre las empresas dedicadas a agricultura extensiva, 70,8% necesitó financiamiento y 29,2% postergó alguna decisión; en invernada o feedlot, las proporciones fueron 60% y 40%, respectivamente. En el tambo, 60% lo requirió y 70% demoró alguna decisión. En la cría, en cambio, la totalidad de los relevados declaró haberlo necesitado y la mitad demoró una decisión.
También cambia entre actividades la proporción de empresas que efectivamente tomó una operación financiera. En agricultura extensiva fue 33,3%; en invernada o feedlot, 53,3%; en tambo, 50%; y en cría, 87,5%.
Diferencias
El informe señala que estas diferencias se dan en función del ciclo de cada actividad: mientras el tambo tiene ingresos mensuales que pueden darle mayor margen para postergar decisiones, la cría enfrenta una rotación más lenta y, en esta muestra, mostró simultáneamente la mayor necesidad de financiamiento y la mayor proporción de empresas que cerraron operaciones.
El 36,5% de las empresas consultadas planea invertir más durante los próximos meses que en el semestre anterior, mientras que 38,1% mantendrá un nivel similar. Un 25,4%, en cambio, prevé invertir menos. La diferencia entre quienes proyectan aumentar la inversión y quienes anticipan reducirla arroja un saldo positivo de 11,1 puntos.
El relevamiento fue realizado sobre 63 empresas agropecuarias, que en conjunto representan 189.000 hectáreas y tienen una superficie promedio de 3047 hectáreas. El 73% de las respuestas correspondió a dueños, socios o directores.
La composición del panel está concentrada en Buenos Aires, que representa 65,1% de las respuestas, seguida por Córdoba, con 11,1%, y Santa Fe, con 9,5%. Por actividad, 38,1% corresponde a agricultura extensiva; 23,8%, a invernada o feedlot; 15,9%, a tambo, y 12,7%, a cría.
La Nación – Gabriela Origlia