Respecto a las fuentes de financiamiento, solo un 35,8% pidió dinero a los bancos. Otro 35% lo hizo a familiares y conocidos, y un 21,5% se endeudo con billeteras virtuales como Mercado Pago.
A esto se suma otro dato preocupante: el 72,4% está endeudado desde hace menos de un año, pero sin posibilidad de cancelarla. De hecho, el 65,9% tuvo que sacar una nueva deuda para pagar la anterior, y el 27,6% tuvo que hacerlo varias veces.
¿Y cuál es el principal obstáculo para realizar esos pagos? Un 38,2% de los productores apuntó contra los bajos precios de venta de la mercadería; un 19,5% aludió a la falta de ingresos suficientes; un 15,4% al aumento en el costo de los insumos; y un 13,8% a problemas productivos o de clima.
“Producimos, trabajamos e invertimos, pero los precios que recibimos no permiten cubrir los costos ni saldar las deudas. Mientras tanto, el valor de los alimentos aumenta en las góndolas y la mayor parte de esa diferencia no llega a quienes los producimos”, alertaron desde la UTT.
“Aunque la inflación mensual haya desacelerado, eso no significa que la vida se haya abaratado ni que los ingresos populares alcancen. Los sectores populares siguen enfrentando alquileres, servicios, alimentos, transporte, medicamentos e insumos que absorben una porción cada vez mayor de los ingresos. Para quienes producimos alimentos, a esa presión se suma el costo de semillas, agroquímicos, herramientas, combustible, arrendamientos y transporte”, añadieron a continuación.
Un comunicado de esa agrupación apuntó a las políticas del gobierno nacional que provocaron un ajuste en los ingresos, una reducción del papel del Estados y menor protección para la producción familiar.
“No se trata de casos individuales ni de malas decisiones personales. Es la consecuencia de una economía que castiga a quienes trabajan, producen y sostienen la alimentación de nuestro pueblo”, concluyeron.
Bichos de Campo