La mayor reducción se concentra en un área clave para la relación del INTA con los productores. Se trata del programa de Investigación Aplicada, Innovación, Transferencia de Tecnologías, Extensión y Apoyo al Desarrollo Rural. Allí figuran 696 cargos menos, el 83% de toda la baja. Conocida dentro del organismo como AITTE, esa área es la encargada de llevar al territorio los conocimientos y las tecnologías que genera el instituto. Sus profesionales asesoran a productores, brindan capacitaciones y trabajan en las distintas regiones productivas del país.
Los 141 cargos restantes se distribuyen entre otras dos áreas. En Actividades Centrales aparecen 71 puestos menos y en el programa de Investigación Fundamental e Innovaciones Tecnológicas, otros 70 menos.
La menor dotación coincide con una baja en las tareas previstas para el año próximo. La cantidad de actividades dentro de los proyectos nacionales y regionales pasaría de 3000 a 1500. Es decir, se reduciría a la mitad. También habría menos respuestas para quienes recurren al instituto en busca de asesoramiento. En la categoría “Atención de Consultas de Actores del Sistema Agropecuario, Agroalimentario y Agroindustrial”, que incluye a productores, técnicos y otros integrantes del sector, la meta baja de 4933 consultas en 2026 a 3074 en 2027, un 37,7% menos.
La asistencia técnica, las capacitaciones para productores y el acceso a sistemas de información también caerían, aunque en menor medida. En esos casos, las reducciones previstas van del 7% al 11%.
Cambio
Otro cambio importante está en la forma de financiar el organismo. Hasta 2026, el INTA recibía dinero de la Tasa de Estadística que se cobra sobre el comercio exterior y de una parte de los derechos de importación. Esta última fuente representaba $513.034 millones el año pasado. En el proyecto para 2027, los derechos de importación desaparecen de los ingresos del instituto y solo queda la Tasa de Estadística, al margen de los aportes generales. Por ese cambio, los recursos totales pasarían de $905.711 millones a $546.874 millones. La diferencia es de $358.837 millones, un 39,6%.
No todo ese dinero quedaría disponible para las actividades del INTA. De los $546.874 millones que ingresarían el año próximo, $315.538 millones se usarían para cubrir sus gastos. Los otros $231.337 millones, cerca del 42% del total, aparecen como una “aplicación financiera”. En las planillas no figuran destinados al funcionamiento ni a las tareas del organismo.
Entre los objetivos del INTA para el período 2027-2029 el Gobierno señala que buscará “optimizar funciones de la administración central” y “eficientizar gastos en todas las unidades”. También prevé inversiones en equipos e infraestructura para los campos experimentales y las incubadoras del INTA.
LA NACION consultó en el INTA sobre el presupuesto 2027, pero hasta el momento no tuvo respuestas.
La Nación – Pilar Vazquez