Según el informe, el norte del NOA, el sudeste de Paraguay, gran parte del Chaco, la Mesopotamia, la mayor parte de la Región Pampeana y Uruguay recibirán entre 10 y 25 milímetros, con algunos focos que podrían superar esos registros. La principal excepción estará en el centro del NOA, donde se prevé un núcleo de tormentas capaz de generar acumulados superiores a 100 milímetros, aunque con una distribución localizada y focos cercanos con lluvias escasas. En contraste, buena parte del oeste del área agrícola quedará al margen de las precipitaciones significativas. En la Cordillera Sur se esperan lluvias moderadas a abundantes y posibles nevadas.
El pasaje del frente marcará además un abrupto cambio en las condiciones térmicas. Detrás del sistema ingresarán vientos de origen polar que provocarán un marcado descenso de las temperaturas sobre gran parte del área agrícola. El fenómeno podría generar heladas generales y localizadas en sectores del oeste, además de focos de heladas generales sobre el sudeste de la Región Pampeana y Uruguay. El aire frío, sin embargo, perderá intensidad a medida que avance hacia el norte, por lo que su incidencia será menor en esas regiones.
Las temperaturas mínimas previstas reflejan la magnitud del contraste. El este del NOA, la mayor parte del Chaco, el centro de Cuyo, buena parte de la Mesopotamia y el sudeste de Paraguay tendrán registros superiores a 10°C, con algunos sectores del norte por encima de 15°C. En el centro del NOA, gran parte de Cuyo, el sudeste de Corrientes, la mayor parte de la Región Pampeana y el oeste y sudeste de Uruguay las mínimas se ubicarán entre 5 y 10°C, aunque con focos por debajo de esos valores.
El escenario de mayor riesgo de heladas se concentrará en el centro-oeste del NOA, el oeste de Cuyo, el sudeste de la Región Pampeana y buena parte de Uruguay, donde las temperaturas mínimas podrían ubicarse entre 0 y 5°C. En las zonas serranas y cordilleranas del NOA, en tanto, se esperan registros inferiores a 0°C, con heladas generales y un núcleo que podría alcanzar los -5°C.
De esta manera, el inicio de la primavera estará marcado por una sucesión de situaciones contrastantes: primero, calor inusual para la época, especialmente sobre el norte del país; luego, el paso de un frente con lluvias de distribución heterogénea; y finalmente, la llegada de aire polar con un descenso térmico pronunciado y riesgo de heladas en distintas regiones productivas.
Para el sector agropecuario, la irregularidad de las precipitaciones y la intensidad del cambio térmico serán los principales factores a seguir durante una semana que mostrará, en pocos días, varias de las características propias de la transición entre el invierno y la primavera.
Clarín