“Los créditos de carbono son el catalizador de un cambio que venimos impulsando hace más de 17 años en la producción ganadera sudamericana. La ganadería regenerativa tiene tantos atributos que tarde o temprano se volverá la norma, pero creemos que este hito va a transformar un crecimiento orgánico en uno exponencial porque la humanidad así lo necesita y está dispuesta a pagarlo”, afirmó Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts.
Por su parte, Geert Eenhoorn, director de Desarrollo de Proyectos de Carbono en Anthesis, destacó el impacto que están generando en productores y nodos (su red en terreno). “Lograr esto requiere una enorme dosis de coraje, integridad y perseverancia, y hoy ya lo están haciendo en cuatro programas de gran escala. Es impresionante”, dijo al referirse al equipo de Ruuts.
El programa está basado en el Manejo Holístico, una herramienta de gestión que toma en cuenta el negocio, el ambiente y la calidad de vida de las personas, y que se adapta al contexto específico de cada campo. El pago por carbono se suma a las mejoras de rentabilidad que los productores ya venían registrando por el cambio en el manejo, realizado junto con los técnicos de Ruuts, Ovis 21 y su red de nodos, distribuidos en la Argentina y Paraguay.
Uno de esos productores es Gerardo Fioritti, a cargo de los establecimientos La Jota y Los Migueles, en la Depresión del Salado, que aplica pastoreo planificado desde 2019. El manejo le permitió aumentar la carga del establecimiento y mejorar los índices de salud del suelo y los pastizales sin necesidad de insumos. “Estamos anotados con Ruuts para cobrar bonos de carbono y, de hecho, lo estamos haciendo. Este es el primer año donde ya hemos tenido resultados muy alentadores para nosotros, de alrededor de 3 toneladas por hectárea por año promedio de fijación de carbono, y estamos cobrando los primeros bonos que se vendieron en este trimestre. Estamos muy contentos con el resultado”, relató y difundió en un comunicado la certificadora.
Los productores son acompañados a través de la red descentralizada de técnicos acreditados de Ovis 21, formados en la Escuela de Regeneración. Además del asesoramiento técnico a los productores, los nodos miden indicadores ecológicos como biodiversidad, cobertura de suelo, infiltración de agua y carbono en suelo. Esa información se registra en la app de monitoreo de Ruuts, integrada con imágenes satelitales, un cruce entre tecnología y trabajo de campo que busca convertir cada hectárea regenerada en un crédito verificable.
La Nación – Mariela Arias


