Por su parte, Cichino señaló: “Hoy nos encontramos en una situación buena en cuanto a reserva de agua útil en el suelo, parecida a como empezamos la campaña pasada, pero a diferencia de la campaña pasada, tenemos un pronóstico de Niño bastante certero, con un pronóstico a corto plazo de tres meses que da lluvias superiores a lo normal. Esto puede llegar a ser una ventaja o un problema en función del tipo de lote en donde nosotros estemos planificando hacer la siembra.”
Según explicó, “si va a haber agua en cantidad, puede llegar a ser una gran oportunidad para planificar techos de rendimiento importantes en los principales cultivos, que son maíz, soja y girasol. Pero, así como es una ventaja, mal manejada o en exceso, puede ser una principal fuente de pérdida, ya sea por pérdida de superficie sembrada por encharcamiento o inundación, pero también por deterioro de la calidad de los granos, enfermedades, plagas y calidad de semilla.”
Además, admitió que, desde el punto de vista potencial, en lotes que tengan piso, se puede pensar en explorar mayores potenciales en cuanto al manejo de esa agua y la respuesta a niveles de fertilización, con híbridos de buen potencial de rendimiento, porque es un año en donde esas condiciones se pueden expresar.
La recomendación en este contexto es considerar el sistema de labranza en siembra directa dado el riesgo de planchado del suelo y las mejores condiciones de piso para las distintas labores; también priorizar las siembras tempranas para aprovechar la humedad del suelo y las condiciones ambientales, y así potenciar los rendimientos.
Bienestar animal
Por su parte, Vagnoni se refirió a los aspectos a tener en cuenta con respecto a la ganadería y los manejos más eficientes, así como una serie de pautas y recomendaciones para anticiparse y reducir las pérdidas frente a un contexto de excesos hídricos.
En cuanto a la infraestructura y bienestar animal, Vagnoni recomendó anticiparse con mejoras en los accesos a los potreros, alteo de callejones y preparación de sectores altos, secos y bien drenados para eventuales concentraciones de animales. En plena temporada de parición, estos espacios resultan clave para reducir problemas asociados al barro y la humedad, especialmente diarreas neonatales e infecciones umbilicales. Para los lugares transitorios de descanso se sugieren entre 10 y 15 metros cuadrados por binomio vaca-ternero.
Vagnoni destacó la importancia de realizar un manejo de los recursos forrajeros eficiente. En este sentido, recomendó aprovechar primero los recursos que podrían quedar inutilizados ante un eventual aumento de los anegamientos. Las medias lomas y lomas con praderas pueden reservarse para un consumo posterior, mientras que los sectores con mayor riesgo de quedar afectados por el agua deberían utilizarse mientras las condiciones de piso todavía lo permiten. El objetivo es anticiparse a la entrada de la primavera y evitar que parte del forraje quede inaccesible cuando aumenten las lluvias.
Además, reconoció que la segunda mitad de la temporada de partos requiere incrementar las recorridas y prestar especial atención a las infecciones umbilicales. También aconsejó considerar la leptospirosis dentro de los planes de vacunación de terneros y recrías, monitorear la presencia de parásitos gastrointestinales en terneros al pie de la madre y establecer medidas de control cuando corresponda.
A su vez, Vagnoni consideró fundamental no descuidar la vacunación obligatoria contra el carbunclo y cumplirla en tiempo y forma. La clave es anticiparse, capacitarse y tomar decisiones antes de que las condiciones de humedad generen problemas productivos o sanitarios.
Clarín


