“Todo este nuevo contexto económico nos obligó a transformarnos y a ser más competitivos. Si no hacés una transformación interna en la empresa y te convertís en más competitivo, medio que te quedás afuera”, afirmó el ejecutivo y agregó: “Esa competitividad requiere más eficiencia y, para ser más eficiente, tenés que incorporar tecnología e inversión”.
El proyecto comenzó a tomar forma cuando la fábrica original, que funciona desde hace unos 40 años en la ciudad de Córdoba, quedó casi al límite de su capacidad. Con el paso del tiempo la firma realizó ampliaciones, incorporó máquinas y aprovechó el espacio disponible, pero llegó un momento en el que ya no podía seguir creciendo. A eso se sumó el avance de la ciudad. La fábrica había sido construida en una zona con más lugar, pero el crecimiento urbano terminó rodeándola. La ubicación hacía difícil una nueva ampliación y complicaba el movimiento de los camiones que entraban con materias primas y salían con los productos terminados.
“Habíamos hecho mucha inversión con el tiempo, pero la capacidad estaba muy colmada y eso nos estaba limitando. Además, la planta había quedado muy metida dentro de la ciudad”, explicó.
Ante esa situación, la empresa decidió mudarse a un terreno más grande cerca del aeropuerto de Córdoba. Allí levantó primero sus oficinas y un laboratorio para controlar la calidad de los productos. Después comenzó la construcción de la fábrica, que ya está lista para iniciar su actividad. La capacidad para producir tres veces más de lo que vende hoy deja un amplio margen para crecer. Busca aumentar sus ventas en la Argentina, llegar a nuevos destinos y tener espacio suficiente para responder si sube la demanda durante los próximos años. “Para una empresa argentina de este rubro es realmente una apuesta muy importante”, remarcó.
La nutrición animal es la principal actividad de la compañía, pero con el tiempo el grupo incorporó otros negocios relacionados con el campo y el comercio internacional.
Una de sus empresas es Biofarma Agropecuaria, dedicada a la agricultura y la ganadería. Esta compañía administra el Centro Experimental de Nutrición Animal Biofarma (Cenab), ubicado a 15 kilómetros de Jesús María, en Córdoba. Allí funciona un feedlot con capacidad para más de 18.000 animales y un sector donde se hacen pruebas sobre alimentación, manejo, bienestar y producción. El establecimiento cuenta con cuatro módulos de corrales y tecnología para medir cuánto comen los animales y seguir su evolución.
Aunque pertenece al mismo grupo, el feedlot consumirá una porción muy pequeña de lo que salga de la nueva fábrica. Cerca del 99% de la producción tendrá como destino los clientes de la compañía.
La Nación – Pilar Vazquez


