En este último caso, el proyecto establece el pago de un canon por la superficie adicional, incluso para aquellos productores que estén exceptuados del pago del uso propio. Si bien todavía están en debate, se planteó una alternativa basada en deciles de superficie que surgirían de la información del Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA).
“Aún no hubo definiciones sobre lo que se ha trabajado, sino que se presentó lo que cada entidad opina o busca, por ejemplo, en cultivos como soja, arroz o algodón”, explicó Andrea Sarnari, presidenta de Federación Agraria Argentina (FAA). Sarnari señaló que se trató de “una reunión privada para poder avanzar en el uso propio” y sobre los puntos donde todavía persisten diferencias.
El Gobierno aún no convocó a un nuevo encuentro formal, por ende, podría producirse previamente otra reunión entre las entidades y sus equipos técnicos para determinar hasta dónde llegan las coincidencias internas de la producción. Podría ocurrir antes de fin de mes donde se puedan acercar contrapropuestas de las dos partes. “Hay entidades que coinciden cada una en sus puntos y otras que todavía no”, puntualizó.
Para Gustavo Gaich, consejero y técnico de Coninagro, uno de los esquemas presentados en la mesa se aplicaría inicialmente a soja, trigo y arroz y tendría una particularidad: el límite se determinaría para cada cultivo y las superficies no serían acumulativas. Todavía deberá discutirse qué deciles quedarían exceptuados y cuál sería la equivalencia efectiva de ese esquema frente al límite de 500 hectáreas.
Según Gaich, durante el encuentro la producción explicó por qué había elegido originalmente ese límite. Uno de los argumentos fue que la situación del productor argentino no puede compararse directamente con la de agricultores de otros países, entre otras razones por el peso de los derechos de exportación y el régimen económico e impositivo local.
“La posición planteada no implica desconocer el derecho del obtentor ni la necesidad de remunerar la innovación, sino buscar un equilibrio compatible con las condiciones económicas reales de la producción argentina”, explicó.
Las entidades remarcaron que el encuentro de ayer no implicó todavía una negociación entre productores y semilleros, sino una instancia para comprender en profundidad las propuestas que cada sector había elaborado. Por detrás de la discusión sobre las hectáreas aparece otra cuestión sobre la que las entidades de productores mantienen una posición definida: rechazan que el nuevo régimen argentino de semillas se construya dentro del marco de UPOV 91. “Se dejó clara nuestra posición de que UPOV 91 no debe ser el marco sobre el cual se construya el nuevo sistema argentino”, explicó Gaich.
“La reunión fue sin funcionarios, que de alguna manera era lo que habíamos acordado también en la última reunión que tuvimos todos juntos en la Secretaría. Ellos [ASA] hicieron muchas preguntas sobre el proyecto nuestro y nosotros hicimos muchas preguntas sobre el proyecto de ellos”, explicó Pablo Ginestet, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).
Según Ginestet, la ausencia de funcionarios y el número reducido de participantes permitió discutir los temas de otra manera y resultó más dinámica. No obstante, buscó bajar las expectativas respecto de un eventual acuerdo. “Estamos en el mismo lugar que estábamos hace 10 días, porque esto no fue una negociación todavía. Fue aclararnos dudas de lo que habíamos escrito los dos”, señaló.
Otra fuente que participó del encuentro coincidió en que la reunión permitió “confrontar y sacarnos dudas” y describió el intercambio como “franco”, con la necesidad de reconstruir confianza entre los dos sectores. “Básicamente cada sector presentó el proyecto en el que viene trabajando y conversamos sobre las diferencias y los puntos que eventualmente podrían tener algún grado de coincidencia. Se habló del uso propio, del alcance de las excepciones y de otros aspectos del sistema, pero sin llegar a acuerdos ni definiciones concretas”, señaló.
La Nación – Belkis Martínez


