Asimismo, han desarrollado muchos trabajos para el estudio de anchos de franja y en esto, si bien en el pasado trabajaban solo con tarjetas hidrosensibles, desde 2017 /18 comenzaron a medir con un hilo con el que evalúan el ancho franja en forma continua sin espacios entre cada tarjeta lo cual resultó algo preciso para lograr aplicaciones uniformes con los drones.
“Prestamos mucha atención al entrenamiento y capacitación de personas con el objeto de tener un mercado de drones muy bien establecido y hemos escrito varios libros sobre tecnología de aplicación no solo con dron, también con avión, pulverizadoras terrestres, caldos de pulverización”.
El Rappi de los drones
El otro integrante del panel fue Nicolás Bergmann, Ing. Agr. co-fundador y CEO de Vistaguay Agtech, que impulsa el uso de drones para el mejor empleo de imágenes aéreas, inteligencia artificial y agricultura de precisión en el agro.
“Al pensar donde estamos hoy y nos defino como el Rappi de los drones del agro con 3 actores: los productores (la mayoría no busca comprar un dron), los pilotos de drones (cada vez más), y muchas soluciones digitales que hoy necesitan llegar al usuario”.
Se trata de un ecosistema para definir el que llamó “triángulo mágico” en el que por un lado un productor, no importa dónde esté, llena una solicitud de prescripción (control de malezas) como en Rappi pide una pizza. Luego, los pilotos de drones que se postulan y en seguida el productor termina eligiendo a su piloto por calificación.
En sus funciones el piloto realiza el vuelo, toma las imágenes y en el caso que sea una prescripción carga las imágenes en un portal asignado al productor solicitante quien de esa manera recibe lo que realmente necesita. Es decir, una solución digital, o una pulverización, o una siembra, o bien las próximas soluciones que se van agregando a la primera biblioteca de soluciones o algoritmos que se desarrollarán a la luz de esta tecnología.
Al evaluar el mercado de drones en Argentina, Nicolás diferenció por un lado el capítulo de la fotometría y todo lo referente a lo que se puede evaluar con las imágenes de los drones, como calidad de emergencia, presencia de malezas, conteo de vacas, y por otro lado, todo lo referente a pulverización.
“Esto último fue lo que nos llevó a los drones aplicadores, lo cual sumó el crecimiento, el impacto y el protagonismo logrados. Y esta parte de pulverización se la ve en un proceso de escalamiento que no está consolidado aún, ya que falta mejorar el tema de deriva y la logística entre muchos otros aspectos que todavía presentan cuestiones sin responder”.
Por otro lado, en referencia a la evolución de la superficie trabajada con drones, afirmó, “En 2024 teníamos 50.000 ha, en 2025 ya eran unas 1.000.000 ha, y hoy proyectamos 2.000.000 ha pulverizadas. O sea 40 veces lo que había hace 2 años. El tema fotometría esta está en una alta consolidación más cercano a una mayor madurez, comparado con las pulverizaciones”.
Para Fernando, Brasil la pulverización con drones está en una etapa de mayor consolidación, con el segundo mercado más grande del mundo para este tipo de drones, siendo China el primero. “Tememos registros de más de 60.000 unidades comercializadas desde que empezaron las ventas y en operación tenemos cerca de 12.000 drones de pulverización”.
Un capítulo específico es el de la fotometría y todo lo referente a lo que se puede evaluar con las imágenes de los drones y cámaras de alta definición. Un capítulo específico es el de la fotometría y todo lo referente a lo que se puede evaluar con las imágenes de los drones y cámaras de alta definición.
Comparaciones con el avión y las pulverizadoras
Comparado con el avión y en la pulverizadora terrestre, el dron es la única plataforma de pulverización que trabaja como una computadora en el sentido que puede hacer cambios muy rápidos en tamaño de gota y caudal. “En mi opinión las pulverizaciones tienen en el dron una gran herramienta que es la mejor tecnología para lograr la informidad necesaria en la aplicación, con un ancho de franja de deposición importantísimo para tener una buena aplicación, con un coeficiente de variación por debajo del 20%, sin huecos y lograr una aplicación uniforme a lo largo del área”.
Entre los requisitos en la pulverización con drones, destacó la importancia de lograr la calidad correcta de la mezcla porque no tiene un sistema de agitación en el tanque. Otro requisito es tener las personas con conocimiento no solo en la operación sino con una visión agronómica de todo el sistema.
Asimismo, señaló como fundamental contar con una legislación. En Brasil existe una muy importante que indica los productos que se pueden aplicar con dron, cuales son las distancias de seguridad hasta un lote vecino sensible. Así quienes trabajan con los drones tienen certeza de que no están infringiendo ninguna ley y por ende tiene un respaldo”.
Perspectiva
Nicolás señaló que imagina el desarrollo de equipos autónomos, y destacó los “drones in a box” que cambian la forma de la utilización de estos equipos. Son sistemas de control centralizados en una estación conocida como “caja”, que proporcionan un sistema seguro para el almacenamiento –cuando no se utiliza el dron--, la carga y el despegue de los drones, con la capacidad de realizar operaciones de manera autónoma y repetible sin requerir intervención humana constante.
Con estos sistemas autónomos es posible operar un dron desde grandes distancias. Son equipos que identifican cosas con inteligencia artificial y así para adelante imagino el desarrollo de seguridad en ganadería, para ver cuantos animales tengo, cuanto pesan, y hacer todas las mediciones de manera autónoma.
“Estamos muy cerca del empleo de los sistemas autónomos que serán necesarios. En la actualidad el operador está 12 horas cambiando batería cada 8 minutos, en estado de alerta corrige defectos y evita pérdidas de tiempo, por ejemplo en la búsqueda del agua y eludir el corte del caldo, en verdad no es para cualquiera. Por ello creo que los sistemas autónomos cuanto más rápido aparezcan más rápido va a escalar toda esta tecnología, dijo Nicolás Bergmann”.
Clarín – Juan B. Raggio


