Gran parte de las trampas instaladas en esta región se encuentran sobre cultivos de maíz que ya alcanzaron la etapa de madurez fisiológica (R6), condición que favorece la permanencia del insecto.
Una situación similar se observa en el NEA, donde más de la mitad de los sitios monitoreados presentaron capturas superiores a los 100 adultos por trampa. Allí las poblaciones permanecen prácticamente estables respecto de los registros previos.
La persistencia de altas densidades en ambas regiones está asociada principalmente a la falta de heladas intensas, un factor climático que históricamente contribuye a reducir las poblaciones del vector.
El Litoral y la región Centro-Norte muestran señales de retracción
Aunque la presencia de la chicharrita continúa siendo generalizada en algunas zonas, los datos comienzan a mostrar una disminución de la presión poblacional.
En la región Litoral, donde se incluyen importantes áreas productivas de Entre Ríos y Corrientes, el 90% de las trampas detectó presencia del insecto. Sin embargo, la proporción de localidades con las mayores capturas cayó del 26% al 16%, evidenciando una reducción respecto del monitoreo anterior.
Por su parte, la región Centro-Norte sigue mostrando una importante presencia del vector, detectado en el 97% de los puntos relevados. Aun así, también se observa una disminución en las localidades con niveles máximos de abundancia, que pasaron del 81% al 64%.
Los técnicos destacan que estas variaciones podrían estar vinculadas a los primeros efectos de las bajas temperaturas registradas durante las últimas semanas, aunque advierten que todavía es prematuro establecer una tendencia definitiva.
El Centro-Sur mantiene baja presión y los expertos llaman a no bajar la guardia
La situación más favorable continúa registrándose en la región Centro-Sur del país, donde predominan los bajos niveles poblacionales y la ausencia del insecto en una proporción significativa de los sitios monitoreados.
Según el informe, el 47% de las localidades relevadas no registró presencia de chicharrita, mientras que apenas el 6% alcanzó niveles considerados de máxima abundancia.
Este comportamiento refuerza la influencia que ejercen las condiciones climáticas sobre la supervivencia y dispersión de la plaga.
No obstante, los especialistas insisten en la necesidad de mantener una vigilancia permanente. El monitoreo invernal resulta clave para comprender cómo evolucionan las poblaciones entre campañas y detectar posibles cambios en su distribución geográfica.
El informe también incorporó resultados sobre la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS), uno de los patógenos transmitidos por la chicharrita y responsable del achaparramiento del maíz. Los análisis realizados en tres localidades de la región Centro-Norte mostraron bajos niveles de infección entre los insectos capturados.
La información generada por la Red Nacional de Monitoreo se ha convertido en una herramienta estratégica para productores, técnicos e investigadores desde la irrupción de la crisis sanitaria que afectó a gran parte de la superficie maicera argentina durante 2024.
Actualmente, la red está integrada por instituciones de referencia como Maizar, INTA, Aapresid, CREA, AAPPCE y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, que trabajan de manera coordinada para seguir la evolución de una de las principales amenazas para el cultivo de maíz en el país.
El Litoral, Santa Fe


