Mientras la primera opción consiste en el picado de la planta y su conservación de manera hermética, sin contacto con el oxígeno, para preservar su calidad, la segunda apunta al armado de rolos, fardos, pellets o cubos, para lo cual el correcto secado se vuelve elemental.
“No es solo conservarla bien seca sin que le caiga lluvia antes del proceso del heno, sino también el cuidado durante ese proceso, porque en la hoja está el 70% de los nutrientes. Y en alfalfa, cuando está seco se puede caer la hoja”, explicó el especialista.
Lejos de ser algo menor, esto es especialmente importante dado que a nivel mundial la principal forma de comercialización de la alfalfa es como heno. Esto responde a la forma en que se transporta en los contenedores.
“Comúnmente lo que ubica es por volumen en un contenedor. Si metes rollos no te rinde, por lo que suele hacerse con megafardos y fardos. Debe aprovecharse muy bien, es muy importante el recompactado, porque nosotros desde acá perdemos el 60% en flete. Y hoy para exportar necesitas un rango de calidad”, sostuvo Urrets Zavalía.
Aquello se mide por el contenido de proteína y digestibilidad. Se habla, de acuerdo con el especialista, de valor relativo de forraje, cuyo puntaje debe estar por encima de 150 para ser considerado óptimo.
-¿Eso se da por manejo o es el cultivo?, le preguntamos.
-En eso hay algo del cultivo, pero tiene mucho de manejo. Hoy nuestra principal limitante de calidad es el tema de la humedad. El mundo necesita determinada calidad y hay veces que tenemos ciertos volúmenes de esa calidad, pero no tenemos la humedad objetivo. Entonces, ¿qué hace falta en Argentina? Hacen falta secadoras. Comúnmente están en la misma planta industrial. El material pasa por cintas a través de un túnel con aire caliente. Ese sistema lo vimos en España y en Santiago del Estero hay dos plantas de ese estilo, pero faltan más.
A continuación, añadió: “Los principales exportadores del mundo son Estados Unidos y España. Estados Unidos hace gran parte en los estados del oeste, que son híper áridos, con riego. El sol seca sin problema. Nosotros no podemos remediar el clima pero si podemos remediar la situación con secadoras”.
-¿Y hay demanda para justificar esa inversión?
-Hoy ya está. Al clúster, al INTA viene gente que dice, che, tengo un chino o un emiratí que quiere comprar 40.000 toneladas. Es un barco, pero claro, que se ponga en la fila porque no hay producto. La curva de demanda es increíble. China en 2002 no importaba nada, no importaba alfalfa, y hoy absorbe entre un cuarto y un tercio del mercado mundial alfalfa, porque el chino está empezando a poder comer carne y a tomar leche.
Urrets Zavalía concluyó: “Es importante aprovechar estas oportunidades. Que se instalen varias plantas en Argentina de secado va a permitir no solo participar más importantemente en ese mercado mundial de alfalfa y dar una posibilidad a esa alfalfa dentro de las rotaciones con maíz y soja que es tan benéfico, sino también hacer un negocio más predecible para los que se dediquen a la alfalfa”.
Bichos de Campo


