La planta cuenta inicialmente con unos 50.000 litros de leche para comenzar a elaborar leche larga vida y yogures. Además, la intención es avanzar progresivamente con la habilitación de otros sectores estratégicos de la fábrica. En ese sentido, Mancini señaló que también está previsto poner nuevamente en funcionamiento la secadora y la quesería. El objetivo es recuperar gradualmente la capacidad productiva que tuvo la empresa antes de la crisis y volver a elaborar no solo quesos, sino también otros derivados lácteos como manteca y crema.
La reapertura de La Suipachense es mucho más que la vuelta de una empresa. En una ciudad de apenas 12.000 habitantes, la firma era el principal empleador privado del distrito y generaba una masa salarial cercana a los $400 millones mensuales. Por eso, cuando la planta dejó de operar, el impacto se extendió mucho más allá de sus trabajadores.
La caída de la empresa afectó el consumo y golpeó a una amplia red de actividades vinculadas de manera directa e indirecta con la firma. “Se resintieron desde la despensa, la tienda de ropa, de electrodomésticos, las empresas de servicios y los colegios”, recordó Mancini al describir las consecuencias que tuvo el cierre sobre la vida cotidiana de la ciudad.
El intendente también señaló que el impacto alcanzó al sistema de salud local. Según explicó, muchas familias perdieron empleos formales y la cobertura social asociada a esos puestos de trabajo, lo que generó dificultades adicionales en una comunidad pequeña donde la actividad de la empresa tenía un peso significativo. Por eso, la reapertura es observada como una oportunidad para comenzar a revertir una situación que afectó a toda la comunidad. Sin embargo, Mancini evitó hablar de festejos anticipados. “Por ahí siento más alivio que alegría”, reconoció.
El jefe comunal recordó que el proceso que atravesó la empresa fue complejo y aseguró que todavía quedan cuestiones por resolver para consolidar la recuperación. “El proceso fue duro y todavía quedan muchas cosas por hacer que se tienen que dar”, afirmó.
Según relató, desde hace meses el municipio trabaja junto con el gobierno bonaerense para agilizar habilitaciones y acompañar las distintas etapas necesarias para que la planta vuelva a operar. En paralelo, se conformó una mesa de trabajo para coordinar distintos aspectos vinculados con la reactivación de la actividad. A pesar de las dificultades, el intendente considera que la reapertura marca un punto de inflexión para la ciudad.
“Hoy empezamos a caminar otra parte de la historia, que es la de la apertura y el empezar a producir y generar valor”, sostuvo. Más allá de los puestos de trabajo y de la actividad económica, Mancini destacó el valor simbólico que tiene La Suipachense para Suipacha. Explicó que la ciudad construyó buena parte de su desarrollo alrededor de la actividad agropecuaria y de la cadena láctea, donde la empresa ocupó históricamente un lugar central. “El principal activo que teníamos dentro de la cadena de valor de la industria láctea era La Suipachense”, afirmó.
El intendente señaló que, si bien en el distrito funcionan otras industrias vinculadas al sector, la histórica firma representaba mucho más que una fábrica. “Era identidad, trabajo y valor”, resumió. Por eso, consideró que la recuperación de la actividad tiene un significado que trasciende lo económico. “Que vuelva a producir es una alegría, un alivio importantísimo”, concluyó.
La Nación – Pilar Vazquez


