Según detalló, el mercado europeo se vio inundado por combustibles elaborados a partir de residuos oleaginosos y sebo bovino provenientes de China, que ingresaban con precios mucho más competitivos. “Ahora esos productos quedaron afuera porque Europa inició investigaciones por dumping y el mercado volvió a ser interesante”, señaló.
Idígoras sostuvo que el reciente aumento global del gasoil volvió más competitivo al biodiésel argentino, pero advirtió que aparecieron nuevas trabas regulatorias. “Europa ya publicó el borrador de norma sobre cambio indirecto del uso de la tierra (ILUC), castigando a todos los productores de soja del mundo. Es una clara medida paraarancelaria”, afirmó.
Según indicó, la preocupación es que los importadores europeos eviten comprar biodiésel argentino ante futuras restricciones vinculadas al impacto ambiental de la producción de soja.
En ese contexto hoy permanecen paralizadas las plantas de Cargill, Cofco, LDC, T6, (sociedad entre AGD y Bunge), Renova y Vicentin. En conjunto poseen una capacidad de producción anual de 2,2 millones de toneladas.
Idígoras comparó la situación en un mensaje por redes sociales que “es como tener a Messi en el banco de suplentes y no ponerlo en ningún partido del Mundial”. “Estamos en el corazón de la agroindustria y una de las plantas de biodiésel más grandes del mundo está cerrada”, afirmó.
Además de las trabas externas, desde el sector sostienen que el problema radica en el actual régimen local de biocombustibles. Actualmente rige la Ley 27.640, sancionada en 2021 y vigente hasta 2030, que redujo el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 10% al 5% inicialmente y hoy ronda el 7,5%. Además, mantiene restringida la participación de las grandes exportadoras en el mercado interno, reservado mayormente para pymes elaboradoras.
“Discrimina a las empresas más eficientes al mantener cupos y precios regulados", alertaron desde la industria. También aseguraron que hoy el biodiésel en el mercado libre es más barato que el gasoil importado e incluso hasta 20% inferior al precio regulado vigente.
En medio de este escenario, un grupo de senadores oficialistas encabezados por Patricia Bullrich presentó un proyecto de ley para reemplazar el actual régimen por un sistema más desregulado y abierto a la competencia.
La iniciativa propone elevar el corte obligatorio de biodiésel del actual 7,5% al 10% un año después de aprobada la ley. Pero además introduce un cambio central: habilita que las grandes empresas integradas, entre ellas agroexportadoras y aceiteras con producción propia de biodiésel, puedan participar del abastecimiento del mercado interno.
Idígoras señaló además que el sector exportador trabajó durante todo el verano junto a la Secretaría de Energía aportando información, sugerencias y recomendaciones sobre el proyecto impulsado por Patricia Bullrich. No obstante, planteó que la iniciativa debería acelerar la apertura del mercado y aumentar más rápidamente el corte obligatorio de biodiésel. En ese sentido, cuestionó que el esquema de transición se extienda hasta 2030 para las pymes que hoy abastecen el mercado interno con precios regulados.
Desde la Cámara de Empresas PYMEs Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB) rechazaron el proyecto y advirtieron que podría provocar el cierre de pequeñas plantas del interior. Su director ejecutivo, Federico Martelli, aseguró que la iniciativa “condena a la quiebra a las pymes y les entrega el mercado a las grandes aceiteras”.
Según explicó, el régimen original fue pensado para que las pequeñas empresas abastezcan el mercado interno mientras las grandes compañías exporten. “No podemos competir con las aceiteras porque tienen otra escala y además son propietarias de la materia prima”, afirmó.
Martelli sostuvo además que modificar el esquema antes de 2030 implica alterar reglas de juego sobre las cuales las empresas realizaron inversiones, contrataron personal y desarrollaron planes de negocio. Actualmente existen 25 pymes vinculadas al régimen en cinco provincias, con unos 2.000 puestos de trabajo directos y 8.000 indirectos.
De todos modos, desde CEPREB también reclamaron aumentar el corte obligatorio de biodiésel, aunque criticaron que el proyecto oficial lo eleve sólo al 10%. “Somos el principal productor mundial de aceite de soja y seguimos teniendo un corte bajo respecto de Brasil, Paraguay, Estados Unidos o Europa”, planteó Martelli.
Clarín – Esteban Fuentes


