En el mismo escrito, se destaca que todas las unidades productivas de la compañía ya se encuentran operativas. En el caso de Ricardone, 11 kilómetros al norte de Rosario, la campaña de girasol está impulsando la molienda, alcanzando muy buenos volúmenes de crushing.
Por su parte, en San Lorenzo, en la misma zona del Gran Rosario, la campaña de soja posibilita continuar aumentado las operaciones. Allí, según la empresa, se está trabajando “a plena capacidad y mejorando día a día las condiciones operativas de las plantas”.
En cuanto a la planta del denominado “Nodo Norte” (Avellaneda y Reconquista) se explicó que prosiguen las tareas para normalizar la producción mientras se trabaja en proyectos que apuntan a maximizar la capacidad operativa actual.
Como se sabe, Vicentin informó el 4 de diciembre de 2019 que estaba en “estrés financiero”. Lo hizo con una deuda de 1333 millones de dólares con más de 1700 acreedores, en lo que fue considerado el mayor default privado del país.
Desde entonces, el proceso atravesó momentos de fuerte tensión política y social, incluyendo el intento de intervención y expropiación impulsado por el gobierno nacional que encabezaba Alberto Fernández en 2020, que finalmente fue descartado tras multitudinarias movilizaciones en plena pandemia.
Tras el fracaso del acuerdo original impulsado por la propia Vicentin -que nunca fue homologado por la Justicia- se abrió el proceso de salvataje o cramdown, donde distintos grupos empresarios compitieron por quedarse con la compañía.
El 31 de octubre de 2025 venció el plazo para presentar propuestas. Grassi SA fue la primera en acreditar la doble mayoría exigida por la Ley de Concursos y Quiebras, aunque otra oferta se presentó minutos después, lo que mantuvo la definición en suspenso durante semanas.
El juez Fabián Lorenzini, de los Tribunales de Reconquista, resolvió que Grassi cumplió con todos los requisitos legales, y ordenó la homologación del salvataje y la adjudicación de las acciones, el 30 de diciembre de 2025. Con ello se garantizó la continuidad operativa de las plantas industriales, la preservación de las fuentes de trabajo, manteniéndose vínculos comerciales estratégicos mientras se proyecta un plan de inversiones para modernizar procesos, mejorar eficiencia y seguridad, y recuperar mercados internacionales.
La Nación – José E. Bordón


