De acuerdo con los datos del consorcio ABC, en febrero de 2025 los envíos de carne vacuna hacia ese destino habían alcanzado unas 4500 toneladas por US$29,7 millones, mientras que en febrero de este año se ubicaron en 4293 toneladas y generaron US$37,4 millones, todavía en un contexto de transición y adaptación al nuevo esquema.
Sin embargo, en marzo el salto se volvió mucho más visible: se pasó de unas 3200 toneladas exportadas y US$21,2 millones en marzo de 2025 a 8714 toneladas y US$71,7 millones en marzo de 2026.
Para destacar, como se dijo, en dos meses, febrero-marzo de 2026 versus febrero-marzo de 2025, las ventas de carne vacuna a Estados Unidos treparon un 114,3% en valor.
La expansión se dio luego del acuerdo que elevó de 20.000 a 100.000 toneladas el cupo exportable hacia Estados Unidos, con un esquema que habilitó 80.000 toneladas adicionales distribuidas trimestralmente. El nuevo escenario comenzó a modificar el mapa exportador argentino y a reducir la histórica dependencia de China como principal comprador.
Preciado Patiño destacó, además, que Israel está creciendo, por tanto, “si se consolida la exportación a la Unión Europea puede empezar a generarse un círculo virtuoso”.
El experto sostuvo que se necesitan animales más pesados, para que rinda más la faena en el frigorífico. Agregó: “El mundo está pagando muy bien por la carne vacuna, no hay muchos proveedores, si no es Brasil, la Argentina, después queda Australia, Uruguay, Paraguay. Podemos ver un proceso de consolidación de la ganadería a partir de ahora, pero hay que sostenerlo en el tiempo”.
Otro boom en abril
Si bien no hay datos oficiales cerrados del último mes, para el consultor ganadero Víctor Tonelli el cambio empezó a verse con fuerza recién en abril. “Efectivamente apareció la introducción de esta cuota adicional de 80.000 toneladas con toda la fuerza, como se esperaba”, sostuvo.
Según explicó, en abril del año pasado Estados Unidos representaba apenas el 8% de las exportaciones totales de carne vacuna argentina, cuando todavía regía solamente el cupo histórico de 20.000 toneladas anuales. “Con las 100.000 toneladas, las 20.000 anteriores más las 80.000 que se pusieron en marcha el 13 de febrero, en abril apareció con todo y pasamos de exportar el año pasado el 8% a este año el 25%. O sea, triplicó su participación y obviamente su volumen”, remarcó.
Tonelli indicó que, si bien aún no se conocieron los datos oficiales del Indec de abril, las certificaciones emitidas por el Senasa muestran con claridad la magnitud del salto. “De las 3700 toneladas que se habían exportado a Estados Unidos en abril del año pasado pasamos a 11.150 toneladas este año”, precisó. En volumen la expansión fue del 201%.
Agregó que esto refleja el “enorme crecimiento en la participación de Estados Unidos”. El volumen mensual registrado hasta ahora permite dimensionar el impacto económico de la nueva cuota.
El analista explicó por qué el impacto no se observó inmediatamente después de la entrada en vigencia del nuevo esquema. “La cuota entró en vigencia el 13 de febrero con muchas dudas sobre la manera en que se había informado y las nomenclaturas, y si era para manufactura o permitía otro tipo de cortes. Recién se fue aclarando con el correr de las semanas”, indicó.
Agregó que durante marzo todavía había mercadería previamente embarcada y frigoríficos acomodando documentación y certificados. “A partir de abril se ve ya el impacto pleno”, sostuvo. De acuerdo con los datos, las exportaciones a Estados Unidos crecieron alrededor de 200% interanual en volumen en abril.
El fuerte avance de Estados Unidos también coincidió con un crecimiento global de las exportaciones argentinas. Según Tonelli, en el primer cuatrimestre del año las ventas externas totales muestran una mejora cercana al 10% en volumen. “El monoproducto China perdió peso relativo porque apareció con mucha fuerza Estados Unidos”, resumió.
La Nación – Belkis Martínez


