Sin embargo, remarcó que el beneficio más relevante no es solamente el costo sanitario, sino la mejora en el desempeño animal. “El principal beneficio es evitar las mermas y las pérdidas por el movimiento, el encierre, la pasada por la manga. Sumado al propio efecto de la vacuna que tiene consecuencias siempre en el animal durante dos o tres días. O sea, eso es muchísimo más dinero que el costo real de la vacuna”, sostuvo.
Según indicó, existen estudios técnicos que muestran diferencias importantes en productividad entre animales vacunados bajo esquemas más intensivos y aquellos con menor intervención sanitaria. “Hay estudios serios que estiman que en la Argentina hay hasta 10 kilos de diferencia un animal que recibe una vacuna en ese proceso”, detalló. La nueva modalidad también comenzó a tener impacto en la formalización de establecimientos. “Hay un crecimiento lento, pero cierto, de los feedlots inscriptos en Senasa en la resolución 329, que es el DNI del feedlot oficial”, explicó Eiras.
No obstante, aclaró que ese incremento no implica necesariamente nuevos corrales en funcionamiento. “No confundamos; tampoco es que haya una aparición de nuevos feedlots en esos porcentajes. Son feedlots existentes que funcionaban como campo de cría e invernada y hoy decidieron inscribirse”, precisó.
Exportación y consumo interno
En cuanto al mercado, marzo mostró señales positivas para la exportación, con un volumen sostenido pese a la menor cantidad de días hábiles. “La exportación aumentó su porcentual interanual y repitió un buen número con respecto a febrero pasado; aún con los feriados y días no laborables se dio un muy buen volumen de ventas al exterior”, destacó. Ese escenario favorece especialmente a las categorías pesadas y bien terminadas, donde el novillo de feedlot destinado a exportación mantiene precios firmes. “Los precios del novillo especial de feedlot están estables, algo arriba de los $8000 el kilo de carne más IVA”, indicó.
En ese marco, el regreso de las delegaciones de Israel para faena kosher también aportó dinamismo. “Han regresado las cuadrillas de rabinos para hacer la faena bajo ritual kosher, eso mejora la integración del frigorífico”, explicó Eiras.
La actividad también se encuentra en plena campaña para abastecer la cuota 481, cuyos cortes tienen arancel cero en la Unión Europea, que “siempre ayuda”. En cuanto a la cuota Hilton, aunque no es un negocio directamente ligado al feedlot, también genera señales positivas para la cadena cárnica. “Todo haría pensar que se va a cumplir holgadamente el año calendario de ellos que es julio-junio”, afirmó.
En el mercado interno, el consumo muestra comportamientos dispares según el canal comercial, aunque con señales de mayor fluidez en los puntos de venta. “Hoy la realidad es que las avenidas de Buenos Aires, en el conurbano y las principales ciudades del interior están con ofertas de asado, de vacío, de paleta, de roast beef, todo en torno a los $15.000”, señaló. De acuerdo con el directivo, esa baja relativa en los mostradores permitió cierto reacomodamiento para el consumidor y “se lo ve fluido”.
Pese a ello, la carne vacuna sigue mostrando una brecha de precios respecto de otras proteínas animales. “En bolsillos ajustados, el gasto en carne vacuna, comparado con el cerdo y con el pollo, sigue siendo importante”, advirtió.
Mientras tanto, la ocupación de los corrales continúa creciendo como es habitual en plena zafra, aunque el clima comienza a jugar un papel relevante en algunas zonas productivas. “Hay varias zonas importantes con problemas de exceso de lluvia”, señaló.
En ese contexto, las lluvias excesivas obligaron a muchos establecimientos a modificar la carga de hacienda y los feedlots que están en esas zonas tuvieron que parar un poco su llenado y en algunos casos hasta vaciar en parte algunos corrales por el exceso hídrico. La razón es que el barro afecta directamente la eficiencia del engorde. “Sabemos que el barro no es bueno para el engorde, demora, atrasa y aumenta los costos”, remarcó.
Aun así, en los remates continúa observándose una demanda activa, aunque segmentada según categorías. “Se ve fluir claramente en los remates, sobre todo los televisados”, finalizó.
Con este escenario, el feedlot argentino transita el cierre de la zafra con un nivel de encierre elevado y buena diversidad de categorías, aunque con márgenes finos y una fuerte dependencia de la eficiencia productiva. La mejora sanitaria en la vacunación contra la aftosa aparece hoy como uno de los factores que permiten ganar competitividad en una actividad donde cada kilo producido dentro del corral hace la diferencia.
La Nación – Mariana Reinke


