En contraste, el resto del territorio productivo recibirá aportes limitados, con algunos focos de valores moderados. La Cordillera Sur será una de las zonas más afectadas por el sistema frontal, con fuertes tormentas y abundantes nevadas que incluso podrían extenderse hacia el interior del área agrícola.
Detrás del frente llegarán nuevamente los vientos polares, que provocarán un marcado descenso térmico sobre la mayor parte del país, alcanzando incluso las regiones más septentrionales. Este cambio de masa de aire traerá consigo heladas localizadas e incluso focos de heladas meteorológicas en zonas serranas del oeste y en gran parte del sur y centro de la Región Pampeana.
Las temperaturas mínimas superiores a 10°C quedarán restringidas al nordeste del NOA, parte de Paraguay, la Región del Chaco y el norte y centro de la Mesopotamia. En cambio, el este del NOA, el este de Cuyo, sectores de Córdoba, el oeste y nordeste de la Región Pampeana y gran parte de Uruguay tendrán mínimas de entre 5 y 10°C.
Las condiciones más frías se concentrarán en el centro-oeste del NOA, la mayor parte de Cuyo y amplias zonas de la Región Pampeana, donde se esperan mínimas de entre 0 y 5°C con heladas localizadas. En las zonas serranas y cordilleranas del NOA y Cuyo, los registros descenderán por debajo de 0°C, con focos de heladas generales sobre el oeste.
De esta manera, el inicio de mayo mostrará un patrón típico de transición estacional: calor intenso en el norte, lluvias muy heterogéneas y el regreso de las heladas en buena parte del centro productivo, un factor que obliga a seguir de cerca la evolución de los cultivos de invierno y las decisiones de siembra fina.
Clarín


