“Estamos de acuerdo con el reclamo de fondo, pero no con la medida de fuerza que están tomando. Llevamos 21 días sin poder trabajar, necesitamos salir a cumplir con nuestras obligaciones; trabajar para solventar gastos”, señaló. Asimismo, vinculó el modus operandi con episodios similares ocurridos en años anteriores.
La denuncia correspondiente fue radicada en una comisaría cercana, según contó. Los damnificados aportaron las grabaciones de las cámaras de seguridad del predio, las cuales muestran a una motocicleta roja huyendo hacia la zona de los barrios 517 y 562, y posteriormente hacia el sector del puente, donde se pierde el rastro al finalizar la cobertura de las cámaras municipales.
Echaves contó que también realizaron una recorrida por centros de salud de la zona para descartar que el atacante hubiera ingresado con quemaduras, pero hasta el momento no se han registrado ingresos sospechosos. La causa se encuentra actualmente en manos de la Justicia, a la espera de que el análisis de las filmaciones permita identificar a los responsables de este acto calificado por los presuntos damnificados como una “represalia gremial”.
Según relató el propio Echaves, las cámaras de seguridad captaron el momento en que un hombre, que se movilizaba en una motocicleta roja, entró al establecimiento, roció las cubiertas traseras con nafta e inició el foco ígneo. “El sereno salió a los gritos y los delincuentes se asustaron”, aseguró Echaves.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad local indicaron a LA NACION que, de acuerdo con las investigaciones realizadas hasta el momento, el episodio estaría ligado a “internas” entre los fleteros y los autoconvocados que vendrían por "la repartición o distribución de la carga“ y no por el conflicto real de las últimas semanas.
“El chico se prendió fuego solo. Está lleno de cámaras, si lo quisieran encontrar lo encontrarían. Es un circo armado para tirarnos a nosotros. El fuego lo apagaron enseguida, menos mal, porque si eso prende no lo apagás más. Nosotros somos dueños de un solo camión y no me gustaría que me pasara eso. Es todo armado para confrontar”, aclaró Walter Valentini, un transportista autoconvocado.
Preocupación
Por otra parte, la Sociedad Rural de Necochea manifestó su profunda preocupación ante la crítica situación que atraviesa la región como consecuencia del paro de transportistas, que ya supera las dos semanas y mantiene paralizada la operatoria en Puerto Quequén.
“Los buques han comenzado a retirarse hacia otros puertos ante la imposibilidad de completar su carga. Todo esto ocurre en plena temporada de cosecha gruesa, el momento más crítico del calendario agropecuario”, dijo la entidad.
“El sector agropecuario de nuestra región y la comunidad en su conjunto sufren pérdidas económicas de magnitud incalculable, con granos que no pueden moverse de los campos y acopios, costos financieros que se acumulan día a día y contratos de exportación en riesgo de incumplimiento”, agregó.
Después remarcó: “Debemos alertar sobre una consecuencia que trasciende la duración de esta medida de fuerza. Puerto Quequén ya enfrenta estructuralmente una situación de desventaja competitiva respecto de otros puertos del país: históricamente ha sido penalizado con valores de grano inferiores por ser considerado un ‘puerto sucio’ en términos operativos”.
En paralelo, desde sectores sindicales también se expresó preocupación por la falta de resolución del conflicto. A través de una nota dirigida al Ministerio de Transporte de la provincia, encabezado por Martín Marinucci, representantes gremiales solicitaron la convocatoria urgente a una mesa de negociación. El pedido, acompañado por dirigentes de la CGT y del ámbito portuario, advierte sobre los costos y demoras que genera la paralización, y reclama una intervención inmediata para destrabar el conflicto y restablecer la actividad en el puerto.
La Nación – Belkis Martínez


