“Entonces vamos de un campo a otro campo de monte por arreo, lo cual ya significa un riesgo, porque ir con una cantidad de hacienda, de terneros chiquitos, vacas, toros, bueno, ya en el camino uno va perdiendo animales, porque no es fácil el traslado”, relató Saliva.
Pero ahí no terminan los problemas: “después, si vos querés vender, también se complica porque no tenés forma de sacar la producción en camiones. Tenemos que lograr conseguir un campo que esté sobre ruta pavimentada, que alguien nos preste el lote y poder ir hasta allá con los animales tropeando por arreo para programar una venta. O sea, todo es muy complicado, porque quedás incomunicado, los caminos se cortan y no tenés teléfono porque suele cortarse la luz continuamente, sobre todo cuando hay tormenta, y no podés hablar con los encargados".
A conseguir campos
Josefina, su hermano y sus empleados ya pudieron sacar 700 cabezas hacia campos más altos, pero todavía queda la gran mayoría de su hacienda en su establecimiento. “Tenemos algunas alturas hechas para poder aguantar un poco, pero la perspectiva es sacarlos a todos. Estamos buscando campos, los cuales tenemos que arrendar y se complica porque no hay o porque piden precios desorbitantes, aprovechando la situación. Estamos en esa búsqueda y todos los productores de la zona también”, detalló.
Para Saliva, la opción de que los animales permanezcan en el campo hasta que el agua baje es poco factible. “Tenemos dormideros hechos para que suban a dormir a la noche y después bajan. Pero lo que pasa es que el agua en gran parte tapó el pasto y no tienen dónde comer. Y después, ese pasto se pudre así que ya no te queda otra que salir”, sostuvo.
Y, además, la probabilidad de una rápida solución tampoco es tampoco es cierta “No va a bajar toda esa agua en unas horas. Esto lleva días, meses también. Si no lloviera más, esto quedaría ahí y tal vez sí nos podríamos quedar, por lo menos con los animales más grandes. Pero lo que pasa es que está anunciado un Niño, por lo cual esto es una antesala de lo que se viene”.
Sin infraestructura
Si bien las lluvias fueron muy abundantes, con picos que alcanzaron los 400 mm en zonas puntuales, y un promedio de 200 a 300 mm en la región, lo ciertos que la carencia de una infraestructura adecuada no hace más que agravar el problema.
“Producimos cómo podemos hace 40 años, en las mismas condiciones. Los reclamos son siempre los mismos: llueve y quedamos en la misma. Los bajos submeridionales es una zona que podría ser mucho más productiva porque tiene un gran potencial, pero no hay infraestructura. Entonces, cada vez que sucede algo como esto, tenemos que salir con todo, con pérdidas enormes, muerte de animales”, comentó Saliva.
Por eso, desde la Sociedad Rural de Vera, de la cual Josefina es parte, se está gestionando la declaración de emergencia agropecuaria para la región. “Necesitamos que salga lo antes posible, que se declare ya, porque es un desastre para los que estamos en esa situación y necesitamos que tanto la Provincia de Santa Fe como Bación estén al tanto y se puedan empezar a gestionar cosas”, finalizó Saliva.
Clarín – Juan Manuel Colombo


