“Lola ha tenido muy buenos resultados como verdeo de invierno, no solo en acá en Barrow, sino también en otras experimentales, como por ejemplo el INTA Marco Juárez y el de Paraná”, señaló el mejorador.
Los rendimientos así lo demuestran pues el año pasado, en el que hubo un buen perfil hídrico desde el mes de marzo en adelante -cuando se siembran los verdeos en esa zona- llegaron a registrar rendimientos superiores a los 12.000 kilos de materia seca por hectárea.
“Es una diferencia de al menos un 10% contra otras variedades que evaluamos en los mismos ensayos”, agregó Rodríguez.
Desde ya que la filiación brasileña es también distintiva de “Lola”, que ha demostrado ser, en palabras del especialista, “la que mejor se comporta frente a la roya de la hoja”. Cabe señalar que esa enfermedad fúngica es causante de importantes mermas en la cantidad y calidad, tanto de avena, como trigo y cebada.
Anualmente se cultivan alrededor de 1,4 millones de hectáreas de avena, de las cuales un 75% se destinan a pastura y el 25% restante para la cosecha como grano. En el sudeste bonaerense, por la presencia de industrias asociadas que agregan valor, esta última rama es muy relevante.
En ese sentido, Rodríguez destacó que el rendimiento de esta nueva variedad no sólo fue muy competitivo en cantidades (más de 4500 kilos por hectárea), sino además en calidad, porque se ubica dentro de los parámetros que exige la industria y, por ejemplo, supera los 50 puntos en peso hectolítrico.
Su principal potencial, sin embargo, se observa en la producción de verdeo, ya sea mediante pastoreo directo o como reserva. En ese caso, además de producir una gran cantidad de materia seca en invierno, también muestra buena resistencia al pisoteo y, un aspecto quizá más importante aún, gran capacidad de rebrote.
Esto último es lo que hace a la variedad muy competitiva en planteos mixtos, ya que si la ventana de producción es corta, y luego se superpone con otros cultivos, aún así tiene buena productividad en sus primeros cortes.
Del mismo modo, aseguró Rodríguez, también la han evaluado como cobertura y descubrieron que, gracias a que demora más en cañar que otras líneas genera un buen volumen de follaje y a la vez no compite con la especie consociada. En aquella región, generalmente la avena va acompañada por la vicia, y ambas dejan un lote preparado para los cultivos estivales.
Por último, desde la experimental también brindaron detalles respecto a las fechas de siembra recomendadas para cada uno de sus propósitos.
Para la producción de verdeo, lo ideal es hacerlo entre mediados de febrero y fines de marzo, con una densidad de 250 plantas por metro cuadrado. A su vez, para la producción de grano con destino a cosecha, recomiendan hacerlo desde mediados de junio a mediados de julio, y, finalmente, para la producción de avena para reserva forrajera (como silaje) desde fines de mayo a mediados de julio.
Bichos de Campo – Lucas Torsiglieri


