El sistema que hoy deriva en denuncias sobre aprietes de los más diversos y que está apurando las denuncias, incluiría varias formas de estafa.
Habría varios casos en los que se disponían a hacer fasón de productos en esa planta, proponían firmar un contrato a otras firmas lácteas y con el paso del tiempo, años incluso, comenzaban a incumplir con la entrega del kilaje acordado. Pero al recibir reclamos los dueños de la pyme cuestionada se habrían presentado contratos con firmas adulteradas o datos modificados, obrando a partir de la falta de una certificación por escribano.
Claro que también existe una lista bastante importante de productores tamberos afectados por la falta de pago de la materia prima, aunque del mismo modo, parecen haber omitido el pago de productos comprados a proveedores.
El mapa desde la pequeña localidad santafesina de General Gelly, bien en el taco de Santa Fe, a muy poco del límite con Buenos Aires y de ciudades como Pergamino, para tener de referencia, se expande bastante. Hay afectados en los dos territorios mencionados, pero también en Córdoba y Entre Ríos.
Con intercambios de cartas documento a las que accedió Bichos de Campo, hay casos en los que -a partir de los contratos supuestamente fraguados- Lácteos Las Marías se presentó a la justicia reclamando deudas para con ella. En este escenario, la justicia con sede en Villa Constitución incluso trabó embargos preventivos en contra de los presuntos estafados y a favor de la posible estafadora. Esas deudas están afectando el día a día de empresas y productores, que justamente son los afectados por la falta de cumplimiento de los apuntados.
No hay un monto preciso sobre lo que reclama la firma en cuestión, sobre todo porque de los acuerdos iniciales en la mayoría de los casos de fasón se fueron incrementando a medida que pasaron las diferentes entregas. Por lo tanto, ante la negativa de pagar cifras siderales por los productos, no se accedió a las entregas y el ovillo comenzó a enmarañarse.
En los próximos días el fiscal que interviene en el caso podría reunirse con los damnificados de diferentes localidades y actividades, para poder encausar las denuncias e iniciar el proceso judicial correspondiente.
Para Lácteos Las Marías y su gerente, Iván Radanich, podrían llegar instancias complejas en las que deberán explicar, además de las maniobras que se presentan como fraudulentas, toda la nómina de amenazas y aprietes que son las que derivaron en las denuncias formales.
Parece que la idea de impunidad sustentada en el silencio de los que más se amilanan ante semejantes embates se estaría desvaneciendo frente a los que se animan a mostrar pruebas y a contar una situación que golpea a muchas empresas del sector, más allá de lo económico.
Bichos de Campo – Elida Thiery


