Los costos por hectárea se ubican en US$636 para trigo, US$923 para maíz y US$524 para soja. Dentro de esos valores, los fertilizantes tienen un peso decisivo en el informe de Recupero: representan US$288 por hectárea en trigo, US$343 en maíz y US$72 en soja. En términos relativos, “la incidencia de los mismos sobre los costos totales se ubica entre un 37 y 44%, mientras que en el caso del cultivo de soja es solo del 14%“.
Pero la presión no viene solo por el lado de los insumos. En el mismo esquema, las labores muestran incrementos “entre el 10 y 12% principalmente para siembra y fumigación”, mientras que “el sector del transporte también proporcionó un aumento del 13% a las tarifas en los fletes”.
Con este nuevo escenario de costos, también cambia el rinde que se necesita para no perder plata. En trigo, el costo de indiferencia es de 34 qq/ha en campo propio, pero si se agrega el proporcional del alquiler a los campos arrendados, el costo de indiferencia subiría a 47,8 qq/ha. En maíz, esa misma cuenta pasa de 59 qq/ha a 90,3 qq/ha en campo arrendado.
Ese salto en los rindes de indiferencia se traduce luego en márgenes muy distintos según el esquema productivo. En campo propio, el margen bruto se ubica en US$263/ha en trigo, US$614 en maíz y US$705 en soja. Sin embargo, cuando se incorpora el alquiler, la situación cambia de manera marcada. Mientras el trigo en campo propio tiene un margen bruto US$263/ha, para los campos en arrendamiento dan rojo, con un negativo US$-31/ ha.
Sobre el maíz, el trabajo indica que “se convierte en casi nulo para la situación de arrendamiento”. En el caso de la soja, en tanto, “sostiene un margen bruto positivo en campo arrendado, aunque de solo U$S117/ha con un retorno a la inversión de apenas el 8%“.
Análisis económico en campo propio
En este contexto, el problema ya empieza a condicionar decisiones productivas. Recupero advierte que “esta situación pone en jaque la inminente siembra de trigo y de no cambiar el panorama en los próximos meses condicionará también la siembra de maíz”.
Análisis económico en campo alquilado en la región pampeana núcleo
En paralelo, el informe del INTA de Marianela De Emilio hace el mismo análisis con costos actualizados a principios de abril y cruzados con precios futuros a cosecha. En ese esquema, los costos totales se ubican en US$959 por hectárea en trigo y US$1674 en maíz, considerando insumos, labores, cosecha, comercialización y alquiler.
Con rindes proyectados como normales para la zona núcleo —45 qq/ha en trigo y 95 qq/ha en maíz— y precios a cosecha de US$21,75 y US$19,2 por quintal, respectivamente, los márgenes resultantes son positivos pero ajustados: US$20 por hectárea en trigo y US$150 en maíz.
En este contexto, advierte que “la suba de costos reduce los márgenes potenciales, sin embargo, variaciones similares de precios de granos empeoran o mejoran más significativamente los resultados”. Es decir, aunque los números no siempre entran en rojo, quedan muy expuestos a cualquier cambio en el mercado.
Frente a este escenario advierte que “comprar insumos a los precios actuales sin cubrir precios de venta de la próxima cosecha, podría ser una mala decisión ante bajas de precios en el futuro”.
Planteo inicial de costo y precios, Marianela De Emilio
A esto se suma la necesidad el financiamiento. El informe remarca que muchos productores deben encarar la campaña con crédito, en un escenario donde los costos ya están definidos, pero el resultado final sigue dependiendo del rendimiento y de los precios a cosecha.
La Nación


