En tanto, el trabajo, publicado recientemente en la revista científica Plant Biotechnology Journal, constituye un ejemplo de cómo el sector público y el privado pueden unir capacidades complementarias para resolver problemas productivos concretos.
El equipo de FAUBA y CONICET —liderado por Roberto Benech Arnold y Verónica Rodríguez— identificó un sector del cromosoma 9 vinculado a la dormición de las semillas, separado del gen de enanismo que afecta la altura de la planta. Esto abre la posibilidad de obtener híbridos que mantengan buena arquitectura para la cosecha mecánica y, al mismo tiempo, mayor tolerancia al brotado.
En la investigación fue clave el aporte de la empresa semillera especializada en sorgo Advanta, que desde 2019 colaboró aportando su plataforma de marcadores moleculares y su experiencia en genética aplicada desde su centro de investigación en College Station, Texas.
“Este trabajo muestra el valor de los proyectos público-privados. FAUBA tenía el material y la población de mapeo, y nosotros sumamos la genómica. Así logramos identificar una región genética clave que ahora nos permite analizar nuestros materiales y acelerar el desarrollo de híbridos más seguros para el productor, destacó Pedro Pardo, coordinador de I+D de Advanta.
El sorgo es una planta de origen tropical que puede medir hasta 5 m de altura. A través del mejoramiento genético se lo convirtió en un cultivo para climas templados y se le bajó la altura hasta los 1,20 m para facilitar su cosecha y evitar que el viento lo vuelque. Ese proceso se realizó en Texas, Estados Unidos, en la década del ’60.
Lisandro Guillaumet, breeder de Advanta Semillas, subrayó que el hallazgo potencia directamente los programas de mejoramiento que la compañía lleva adelante en Argentina y la región.
“El sorgo es un cultivo estratégico y en Advanta trabajamos hace años en desarrollar híbridos de alto rendimiento y adaptados a diferentes ambientes. Este descubrimiento nos permite seleccionar de manera más eficiente materiales con resistencia al brotado, aportando mayor estabilidad de cosecha y calidad de grano. Es una herramienta que acelera nuestro trabajo de breeding y se traduce en híbridos más confiables para los productores”, resaltó.
La publicación del trabajo es un aporte para todo el sector semillero que servirá para darle mayor impulso al sorgo, un cultivo clave frente a la necesidad de producir alimentos en un proceso de cambio climático.
En ese sentido, Guillaumet enfatizó que la compañía seguirá trabajando en la mejora integral del sorgo. “Queremos que el sorgo gane protagonismo en la rotación, y eso exige dar soluciones a desafíos históricos. Con este avance damos un paso más en ofrecer híbridos que aseguren rindes estables, granos de calidad y un cultivo más competitivo frente a otras alternativas”, finalizó.
Bichos de Campo


