Además, destacaron el impacto humano de la situación: “Detrás de cada situación hay personas, tanto del campo como de la ciudad, que hacen un enorme esfuerzo por salir adelante en condiciones adversas. Volvemos a pedir respuestas concretas y rápidas que estén a la altura de las circunstancias. El interior necesita ser escuchado”.
En Olavarría, el panorama fue muy dispar según la zona. Daniel Aicaguer, titular de la Sociedad Rural local, explicó que “la lluvia fue bastante dispar en todo el partido, hay zonas para el este y para el sureste, donde hubo una lluvia moderada de 50-60 milímetros, que no hizo daño”. Sin embargo, advirtió que en las áreas más bajas la situación es crítica. “El lado más complicado fue en la parte de cría, la más baja del partido, yendo para Bolívar, Daireaux y Tapalqué. Ahí tenemos un milimetraje de más de 160 hasta 200 milímetros, fue donde más daño hizo, con caminos rurales complicados”, dijo a LA NACION.
El dirigente también apuntó a la falta de obras estructurales. “El 2025 fue un año muy complicado de agua en toda la provincia y no se hicieron grandes obras en hidráulica. Se ha trabajado sí arriba de los caminos, pero no se ha trabajado abajo de los caminos que es lo que siempre pedimos”, indicó.
Sobre la situación actual, Aicaguer fue contundente. “La mitad del partido, con más de 150 milímetros está muy complicada. Sumado a que tenemos un pronóstico de agua firme para el miércoles, con un clima está pesado”, alertó el dirigente por lo que viene.
También planteó la dificultad de responder a eventos extremos: “Llovieron entre 150 y 200 milímetros en seis horas. Sabemos y entendemos que es muy difícil que en ese lapso y con esa cantidad de milímetros un sistema hidráulico actúe bien, pero igual no se hicieron obras”.
En Azul, la situación presenta matices. Gabriel Palmisano, presidente de la Sociedad Rural local, explicó que “el milimetraje más alto fue sobre todo en la parte urbana”, mientras que en la cuenca alta las lluvias fueron menores.
La tormenta que viene
Aun así, la preocupación está puesta en lo que viene. “Lo que sí es que todos tenemos los ojos puestos en la tormenta de los próximos miércoles y jueves. Nos preocupa que caiga una precipitación tan grande”, advirtió. El impacto sobre la producción ya se siente. Dijo que ya hay caminos rurales anegados y cortados, que solo se levantó un bajo porcentaje de girasol y que esta humedad también perjudica bastante.
En el partido de Carlos Casares, los registros también mostraron una fuerte variabilidad. Ordoqui lideró con 96 milímetros, seguido por Hortensia con 50 mm, Cadret con 48 mm y la ciudad cabecera con 45 mm. También se destacaron Moctezuma con 44 mm, M. Hirsch con 41 mm, Smith con 22 mm, Santo Tomás con 17 mm y Bellocq con 29 mm. En otras zonas, como Centenario y Arias, no se reportaron datos.
En este contexto, Erica Moro, presidenta de la Sociedad Rural local, señaló: “No ha cambiado mucho de la lluvia de la semana pasada. Veremos esta semana que se esperan nuevas lluvias y qué panorama se nos presenta para los próximos días”.
En Bolívar, las precipitaciones también fueron intensas pero desparejas. En Hale cayeron unos 120 mm, en Villa Sanz 70 mm y en Unzué 62 mm. Aunque no hay alerta vigente, las condiciones inestables podrían continuar en los próximos días, en un escenario donde el exceso de agua ya condiciona la producción.
La preocupación se extiende a otras zonas del centro-oeste bonaerense. Pablo Ginestet, secretario de Carbap y productor en Henderson, coincidió que “lo más grave ha sido para el lado de Bolívar, Olavarría y Azul, donde hay lugares donde llovieron hasta 250 milímetros”.
Alertó sobre el impacto acumulado por la zona de Carlos Casares y 9 de Julio que, con todo lo que ha llovido “ya empiezan a preocupar algunas cuestiones porque ya se vuelve a estar al límite otra vez”. Sobre lo que se viene por delante, fue claro: “Asusta el pronóstico para esta semana porque se esperan hasta 100 milímetros de precipitaciones”.
En ese sentido, explicó el impacto directo sobre la logística: “Unos 100 milímetros más complicaría la recolección de los granos, ya se van a empezar a cortar caminos y siempre en este momento, previo a iniciar la cosecha, es un problema más grande”. También cuestionó la falta de trabajos preventivos: “Lo que más molesta a los productores es que poco se ha hecho en el verano con el tema de caminos rurales, era la ventana que había para trabajar”.
Ginestet detalló además el contexto hídrico. “Normalmente tenemos un marzo de 130 milímetros y ahora estamos en 220 en el acumulado, lo que refleja un exceso significativo”, dijo.
En cuanto al estado de los cultivos, indicó que se está terminando con el girasol y queda toda la soja y el maíz de segunda, por lo que aún resta una parte importante de la cosecha.
Con suelos saturados, caminos comprometidos y nuevas lluvias en el horizonte, el interior bonaerense enfrenta un momento crítico en plena antesala de la generalización de la cosecha. La incertidumbre crece entre los productores, que esperan con preocupación que el clima les dé una tregua.
La Nación – Mariana Reinke


