Según comentó Prida, existen vacunas de alta eficacia –algunas alcanzan el 95% de protección–, fabricadas en países como México, China y Francia. Expuso que hay mercados de la región, como Uruguay, Perú, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y México, que ya implementaron la vacunación y que demostraron que esta frena los brotes en los lotes productivos.
En contraste, Estados Unidos y Brasil, que priorizan el acceso a los mercados externamente, “no vacunan, pero ambos países cuentan con sistemas de indemnización estatal para los productores afectados”, llegando en el caso estadounidense a un fondo de USD 4.600 millones, según expuso el titular de CAPIA.
La regulación argentina establece que, cuando se detecta un foco, se debe sacrificar la totalidad de los animales de la granja afectada. A diferencia de Estados Unidos y Brasil, el país carece de programas de indemnización efectivos, lo que deja a los productores sin posibilidad de reconstituir sus planteles.
“No queremos indemnizaciones, queremos que nos dejen vacunar; quiero comprar la vacuna y vacunar”, reclamó Prida. El riesgo, sostiene el representante del sector, es particularmente crítico para unas 800 granjas productoras de huevos y 4.000 establecimientos de engorde de pollo, cuya actividad depende fundamentalmente del mercado interno y no de la exportación.
Cada vez que se confirma un caso de influenza aviar, las autoridades deben suspender temporalmente los envíos hacia mercados exigentes como la Unión Europea o China, que solo aceptan productos de países libres de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP).
La reapertura de las exportaciones solo es posible si pasan al menos 28 sin nuevos brotes y tras realizar las tareas de sacrificio y desinfección requeridas, según la normativa de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Mientras tanto, la producción dirigida al consumo interno sigue operando normalmente, ya que la enfermedad no se transmite a las personas a través de la carne ni de los huevos.
La puja entre mercado externo y abastecimiento nacional
El freno de las exportaciones a China y la Unión Europea en 2023 desencadenó una fuerte crisis en empresas como Granja Tres Arroyos, principal procesador de pollos del país. Según datos del sector, como resultado de esta interrupción, la compañía perdió alrededor de USD 160 millones y debió reducir el porcentaje de su producción destinada al exterior del 33% al 25 por ciento.
Sin embargo, En los últimos 36 meses, tras la detección del primer foco el 14 de septiembre de 2023, el principal mercado de exportación, China, permaneció cerrado durante 31 meses por disposición sanitaria.
Prida resaltó la principal solicitud del sector: “No existe ninguna enfermedad, humana o animal, que se haya controlado sin inmunización”. La meta es alcanzar la denominada “inmunidad de rebaño”, clave para frenar la propagación masiva de la gripe aviar, concepto ya experimentado durante la pandemia de COVID-19.
El productor reveló otro problema que aqueja al sector: compañías aseguradoras se nieguen a renovar pólizas, lo que deja a los productores sin cobertura financiera ante eventuales brotes y pérdidas masivas.
“El Estado debe convocar a productores y grandes exportadores para acordar un sistema de respaldo financiero, como un fideicomiso, que beneficie a quienes suministran el mercado doméstico. Actualmente, todo el sector está en vilo por la demora estatal y la ausencia de alternativas concretas”, planteó Prida.
Fuentes del mercado consultadas por Infobae propusieron la adopción de un esquema de regionalización sanitaria. Bajo este sistema, ante la detección de un brote puntual, las restricciones comerciales se limitarían a la zona afectada y no al conjunto del país, preservando el flujo de exportaciones en áreas no comprometidas por la enfermedad.
Infobae


