El gran protagonista de la jornada llegó desde Mercedes, Corrientes. El lote, enviado por el establecimiento Copra SA, consistió en una partida del híbrido NK SIN 505 BP3, sembrada el 10 de agosto de 2025 y cosechada el 10 de enero de 2026.
Con un rinde estimado de 7.000 kilos por hectárea sobre una superficie de 542 hectáreas, fue certificado por los peritos de la Bolsa cordobesa, que destacaron su calidad.
José Aranda, propietario de Copra SA, expresó su orgullo por el reconocimiento en una provincia con fuerte tradición agrícola. “Nosotros somos principalmente productores arroceros, pero en el año de descanso del arroz incursionamos en otros cultivos”, explicó.
El empresario describió su establecimiento como un sistema integrado en el que el maíz cumple un rol clave: “Al maíz lo transformamos en carne, que se destina en su totalidad a exportación”, señaló, en referencia al feedlot donde se terminan novillos de raza Braford.
Por su parte, el gerente de la firma, Christian Jetter, destacó la evolución tecnológica de la empresa tras más de 15 años de apostar al cultivo. Según explicó, el salto cualitativo se logró a partir de un sistema de riego por surco híbrido, que permite estabilizar los rindes por encima de los 7.000 kilos, incluso en campañas adversas.
El maíz como motor de transformación
Aranda también puso el foco en el potencial del maíz como herramienta para transformar la economía de Corrientes y del país. En ese sentido, lamentó que la provincia deba “importar” productos básicos como leche y quesos desde otras regiones, y defendió el desarrollo del maíz y el trigo como base para revertir esa situación.
“El riego es el secreto de la riqueza y de la duplicación de la producción”, afirmó.
Con una superficie de 15 mil hectáreas de arroz, el establecimiento integra además la producción de pasturas como rye grass –utilizado en pastoreo directo durante la recría–, junto con sorgo y trigo.
En ese esquema, la incorporación del maíz resultó estratégica para consolidar un modelo productivo basado en el uso intensivo del riego.
Jetter detalló que el sistema de agua complementaria combina tecnología importada con desarrollos propios, adaptados a las condiciones locales. Este enfoque permitió superar las limitaciones de los suelos de la zona y lograr un salto cualitativo en la producción.
El resultado es un esquema que no solo estabiliza los rindes –sostenidos en los últimos años por encima de los 7.000 kilos por hectárea–, sino que también eleva los pisos productivos y reduce la dependencia de las variaciones climáticas.
Con el acto formal que dejó inaugurada la campaña comercial del cereal, el primer lote de maíz proveniente de la Mesopotamia fue rematado en una subasta solidaria a un valor de 500 mil pesos por tonelada, con oferta de la firma Arcor.
Lo recaudado, según informó el establecimiento productor, será destinado a entidades benéficas de la ciudad de Mercedes –Apadim y el Asilo de Ancianos– y a la Fundación Banco de Alimentos de Córdoba.
La Voz del Interior – Alejandro Rollán


