En diálogo con Clarín, el gerente de Ventas de Tohone, Nicolás Wang, consideró que la inserción de la maquinaria agrícola del gigante asiático en el país “es una oportunidad tanto para los chinos como para los argentinos. Las empresas chinas estamos para competir en un libre mercado, llevando productos de buena calidad, pero también con precios competitivos”, marcando que la cotización de una unidad es de US$ 300 por caballo de fuerza (HP).
Para Wang, la visión sobre los productos chinos, generalmente considerados de baja calidad, no se corresponden con la realidad: “este preconcepto se dio en torno al año 2000, cuando la gente importaba cosas de mala calidad, pero la gente que fue a China a visitarla cambió de imagen. Cuando volvieron dijeron que ‘es otra cosa’, que ‘es mucho mejor y es la más alta calidad que hay en día en todo el mundo’".
“El cambio de gobierno en Argentina permitió una apertura del mercado, no solo para las marcas chinas, sino también de países europeos y del mundo. Con el tema de repuestos y asistencia técnica es algo que tenemos muy en cuenta, porque es fundamental: la gente no puede parar y esperar a que arreglemos las máquinas. Estamos trabajando en todo esto. Recién estamos entrando en Argentina”, concluyó Wang.
Importaciones
Pero también está el caso de las empresas argentinas de maquinaria agrícola que se asocian o importan productos chinos. El caso más resonante en Expoagro fue el del grupo GR, propietario de la marca Indecar.
La firma con base en Carmen de Areco comenzó a comercializar los tractores Bull, que fueron adaptados por el grupo para poder ser utilizados en Argentina y lanzó una llamativa promoción en el marco de la feria: con la compra de una sembradora, te regalan un tractor.
Pero hay otras empresas que ya hace varios años que importan tractores chinos. Ese es el caso de Turbodisel SA (TBDL) con los tractores Lovol, uno de los mayores fabricantes de equipos agrícolas de China.
El gerente comercial de TBDL, Guido Pérez, comentó a Clarín que comenzaron a vender esta marca hace ocho años en el país, pero fue en los últimos dos años en el que el mercado argentino empezó a tener aceptación, como consecuencia de la apertura de las importaciones.
“Hoy hay más de 10 fábricas chinas vendiendo en Argentina, además de marcas locales que se fabrican allá. La presencia de Lovol vienen creciendo hace 10 años. Nosotros creemos que el 40% de los tractores que se comercialicen este año en nuestro país van a ser chinos y todo indica que va a seguir creciendo”, dijo Pérez.
Para el directivo de la empresa argentina, el productor local “entendió que la relación precio-calidad le está sirviendo, porque el tractor anda, funciona y no tiene nada que envidiarle a una marca de primera línea mundial. Ve que el producto chino tiene un nivel de terminación, calidad y confort muy superiores a lo que venía viendo en el mercado. Hoy está dispuesto a pagar menos por más prestaciones. Esa es la llave”.
Clarín – Juan Manuel Colombo


