No obstante, desde el Senasa aclararon que el impacto comercial es considerablemente menor en comparación con los brotes de 2023 y 2025.
En esta oportunidad, Argentina logró mantener un esquema de acceso diferenciado para este producto y otros derivados en más de 35 países, lo que representa una reducción cercana al 47 % en la cantidad de destinos alcanzados por restricciones respecto de los eventos sanitarios anteriores.
Para contextualizar, según datos de la Secretaría de Agricultura, las exportaciones de carne aviar en 2025 fueron de 169 mil toneladas por un valor de US$ 218 millones.
Desde el Senasa aclararon que de no registrarse nuevos brotes en establecimientos comerciales y una vez transcurridos al menos 28 días desde la finalización del sacrificio sanitario, limpieza y desinfección en la unidad productiva, Argentina podrá autodeclararse libre ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y restablecer su condición sanitaria.
Por otro lado, la producción destinada al mercado interno continuará desarrollándose con normalidad, dado que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne de aves ni de huevos.
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa provocada por un virus de la familia Orthomyxoviridae que afecta principalmente a aves silvestres y domésticas, con alta mortalidad. Aunque usualmente no infecta humanos, ciertas cepas, como el H5N1, pueden contagiarse por contacto directo con animales infectados y causar enfermedades respiratorias graves. La IAAP puede propagarse rápidamente, generando un fuerte impacto en la industria avícola y el cierre de mercados externos debido a restricciones sanitarias.
El último brote de influenza aviar registrado en una granja comercial ocurrió el 20 de agosto del año pasado en un establecimiento de gallinas ponedoras ubicado en la ciudad bonaerense de Los Toldos. En aquella oportunidad, el Senasa activó su protocolo de contención y erradicación tanto en la explotación afectada como en las zonas aledañas y cerró las exportaciones de manera momentánea.
La reapertura se concretó en octubre, una vez concluidas las tareas de sacrificio, enterramiento, limpieza y desinfección en la zona afectada y tras más de 28 días sin nuevos reportes sanitarios, lo que permitió recuperar la normalidad comercial.
El brote de la enfermedad más fuerte fue en 2023 cuando se cerraron todos los mercados. China recién habilitó la reepaertura de las importaciones desde Argentina en marzo de 2025, dos años más tarde del primer caso.
Clarín – Esteban Fuentes


