Lunes, 23 Febrero 2026 03:00

Sin aranceles, qué hará China con la soja 25/26 de Estados Unidos

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Luego de que el viernes la Corte Suprema estadounidense dictaminó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, excedió su autoridad al invocar una ley federal de poderes de emergencia para imponer sus "aranceles recíprocos" en todo el mundo, así como impuestos a importaciones específicas, el mercado de granos relacionó casi de manera inmediata ese nuevo escenario con los compromisos de compra de soja estadounidense que China habría asumido, según Trump, en la negociación entablada entre ambos países para aplacar las tensiones comerciales.

El miércoles 4 de febrero Trump comunicó a través de Truth Social que, en un diálogo telefónico con su par chino, Xi Jimpin, se trató una compra adicional de productos agrícolas estadounidenses, "incluyendo elevar a 20 millones de toneladas las compras de soja en el actual ciclo comercial", es decir, ocho millones de toneladas por encima de los 12 millones que, según la Casa Blanca, se habían acordado inicialmente. Además, el mandatario ratificó que China se comprometió a comprar 25 millones de toneladas en la próxima campaña.

Pero ahora, que buena parte de los aranceles devinieron en abstracto por orden de la Justicia, qué sentido tendría para el gobierno de China asumir un negocio ruinoso al comprar 8 millones de toneladas de soja estadounidense, cuyo valor FOB para la zona del Golfo de México quedó el viernes en 465 dólares por tonelada, muy por encima de los 415/420 dólares FOB vigentes en los últimos días en los puertos de Brasil, que ya están recibiendo un aluvión de soja de la nueva cosecha récord, que el USDA estima en 180 millones de toneladas.

La razón, o la simple lógica de precios estacionales, llevan a pensar que esas ventas adicionales de soja 2025/2026 serán inviables y que los farmers deberán esperar hasta el ciclo 2026/2027 para aspirar a lograr un ciclo comercial normalizado tras el impacto adverso que la guerra comercial desatada por Trump les ocasionó en la campaña que vence el 31 de agosto próximo, con exportaciones totales que se auguran como las más bajas desde la campaña 2012/2013.

En su informe semanal sobre las exportaciones estadounidenses, el viernes el USDA informó que al 12 de febrero las compras chinas de soja 2025/2026 sumaron 10.588.200 toneladas, es decir que para los registros oficiales aún no se alcanzó siquiera el primer objetivo de los 12 millones de toneladas. En paralelo, en Brasil el line up marca que hay buques esperando para cargar 15,40 millones de toneladas de soja de la nueva cosecha que, según fuentes privadas, ya superó el 33% del área apta.

Cabe tener en cuenta que entre los dichos de Trump del 4 de febrero y el cierre del jueves, antes del fallo de la Corte Suprema, el contrato marzo de la soja en Chicago trepó un 7,06%, al pasar de 391,60 a 419,25 dólares por tonelada. El viernes las pizarras reflejaron una moderada reacción bajista a la noticia judicial, que podría acentuarse en los próximos días si los operadores toman nota de los negocios de los compradores chinos en Brasil y si no ven movimientos de los mismos protagonistas en la zona del Golfo o en las terminales del Pacífico. Para tranquilidad de la soja estadounidense, austera en cuanto a fundamentos alcistas propios, la firmeza del aceite todavía podría resultar una rueda de auxilio si finalmente se confirman los mayores mandatos de corte con biodiésel para 2026 en Estados Unidos que los operadores dan por descontados.

 

La economía o la política

Sin hacer alusión al caso particular de la soja, el viernes el South China Morning Post señaló que, al invalidar los aranceles impuestos bajo poderes presidenciales de emergencia, la Corte Suprema de Estados Unidos "elimina una poderosa herramienta que la Casa Blanca había utilizado para presionar a Pekín, lo que podría debilitar la posición negociadora de Washington".

Procurando sacar la cuestión del plano económico para instalarla en la instancia política –en rigor, la única que podría justificar la eventual decisión de Pekín de avanzar con el mal negocio de la soja estadounidense–, ayer el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, desestimó las especulaciones en torno de la chance de que el fallo de la Corte Suprema lleve a China a comprar menos soja estadounidense. "Nuestros acuerdos no se basaron en la permanencia o no de esos aranceles", dijo Greer a Fox News Sunday. Agregó que Trump y el presidente de China desarrollaron una "relación muy sólida y estable" y afirmó que tanto él como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, también mantienen una sólida relación con sus pares chinos.

Sólo el paso de los días podrá aportar luz a la incertidumbre comercial que se abrió a partir del fallo de la Corte Suprema. Lo que puede tenerse por seguro es que Trump buscará quedarse con la última palabra, incluso si ello lo llevara a embarcarse en una guerra judicial fronteras adentro. De hecho, eso fue lo que pasó desde el mismo viernes, cuando cuestionó a los magistrados que fallaron en su contra y al resolver la imposición de aranceles globales del 10%.

Menos de 24 horas después, el magnate redobló la apuesta desde su red social favorita: "Con base en una revisión exhaustiva, detallada y completa de la ridícula, mal redactada y extraordinariamente antiamericana decisión sobre aranceles emitida por la Corte Suprema de los Estados Unidos, tras muchos meses de reflexión, les ruego que esta declaración sirva para indicar que yo, como Presidente de los Estados Unidos de América, aumentaré, con efecto inmediato, el arancel mundial del 10% impuesto a países que, muchos de ellos, han estado estafando a EE.UU. durante décadas, sin represalias (¡hasta mi llegada!), al nivel totalmente permitido y legalmente comprobado del 15%. Durante los próximos meses, la Administración Trump determinará y emitirá los nuevos aranceles legalmente permisibles, que continuarán nuestro extraordinario proceso de Hacer a Estados Unidos Grande de Nuevo, ¡MÁS GRANDE QUE NUNCA!".

Dios bendiga…a la soja.

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