Por lo demás, el análisis de estos últimos años permite comprobar que la mayor faena de hembras que se ha estado registrando en los últimos tres a cuatro años no refleja un cambio estructural en el sistema de engorde. La oferta adicional de hembras proviene principalmente de los campos, un comportamiento lógicamente impulsado por los años recientes de sequía y que, por lo tanto, debería moderarse en contextos climáticos más favorables.
Por otro lado, el crecimiento en el ingreso de animales machos jóvenes, previamente recriados o engordados a campo, en detrimento del tradicional esquema de engorde de invernada liviana, ha reducido la permanencia de los animales en los corrales, mejorando la rotación y la eficiencia de la capacidad instalada, lo que se refleja en la creciente participación de machos provenientes del feedlot en la faena.
En conjunto, aproximadamente el 37% del total de animales faenados durante el último año pasó por un corral de engorde, un escalón arriba del 33% registrado hace seis años. Al observar las categorías de animales que ingresan a los corrales, no se detectan cambios significativos en la proporción de machos y hembras, que se mantiene relativamente estable durante los últimos seis años. Los machos representan entre el 55% y 57% de los ingresos, mientras que las hembras oscilan entre el 43% y 45%, sin una tendencia definida de cambio.
¿Cómo sigue? En principio, el destete que está empezando a salir, vinculado con el servicio de 2024, deviene de un proceso de mejoras en el porcentaje de preñez y parición respecto del año previo, pero no puede compensar el hecho de que el entore se haya dado con una menor cantidad de vacas. Ignacio Iriarte calcula que el número de terneros quedará debajo de los 15 millones de cabezas. Es algo mejor que el dato del año anterior, pero no logra superar el umbral referido, alcanzado ocho veces en la historia contemporánea. Eso sí, hay un fenómeno que viene registrándose hace rato: los datos indican un 8% más de novillitos en recría en un partido emblemático como Ayacucho. Para muestra basta un botón.
Por su parte, CREA destaca la presencia de una nueva pre-campaña de semillas forrajeras con disponibilidad suficiente (salvo algunas excepciones) y valores más estabilizados, que se conjuga con mejoras notables en los precios de la hacienda. Permite avizorar un escenario más amigable para la inversión en pasturas, ya que la relación semilla/carne ha mejorado en general, con especial incidencia en los segmentos genéticos de mayor valor, donde pueden encontrarse diferencias más marcadas. Todo cierra, al menos hasta acá.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni


