El analista remarcó que la retención no se está dando todavía en la cría, es decir en la incorporación masiva de vientres, sino principalmente en la recría y el engorde final, donde se observa un claro alargamiento de los ciclos productivos. “Lo primero que han hecho los productores es agregar más kilos. Se nota sobre todo en la caída de la faena de novillos. Están reteniendo para ponerle más kilos, tanto a campo como a corral”, describió.
Ese cambio implica animales que permanecen más tiempo en los sistemas productivos y mayores pesos finales. “Uno nota ya un cambio en muy poquitos meses: agregar uno o dos meses más al proceso de feedlot, incluso con animales que se compran semiterminados y se llevan para dos o tres meses adicionales de corral”, indicó. Para Tonelli, esto permitirá incrementar rápidamente el peso medio de faena y compensar parcialmente la menor cantidad de animales enviados a frigorífico.
Andrés Halle, analista de la consultora Econoagro y autor del libro reciente “Ganadería en números”, destacó como dato muy favorable que, a pesar de la caída de la faena en 10%, “hay menos hembras enviadas a frigorífico que 2020/23/24/25, a pesar de que ahora se presenta como “el mayor porcentaje de hembras en la faena”.
“Por eso el porcentaje de hembras en la faena no es un buen indicador para utilizar, sobre todo en momentos en que puede estar dándose el inicio de una diferente fase del ciclo ganadero”, explicó Halle, mostrando datos que confirman que el aporte de esas categorías a la faena total -en cabezas- solo es superior ahora a la de los años de sequía.

En sus estudios, el analista también percibe, como Tonelli, una clara tendencia a retener hacienda para añadirle más kilos de peso al momento de la faena. “Durante mucho tiempo un montón de analistas jodían con el peso mínimo de faena. ¡Mirá que hemos tenido discusiones sobre ese tema! El tiempo me dio la razón: era una cuestión de mercados nada más. Desde 2005 que sostengo que el peso mínimo de faena fue un error”, se despachó Halle.

Pese a contar con datos parecidos, Tonelli pidió cautela antes de hablar de retención de vientres. “Hoy es difícil saberlo. Yo escucho mucha preocupación por la faena de vaquillonas, pero no me preocupa tanto porque el porcentaje ternero-vaca subió cinco o seis puntos en los últimos años, lo que implica mayores niveles de preñez y menos necesidad de reposición”, explicó.
Según estimó, recién con los datos de la primera campaña de vacunación de 2026 se podrá confirmar si hay crecimiento del stock. “Supongo que vamos a tener algún incremento en el número de vientres en servicio, pero el dato concreto lo vamos a conocer recién a mitad de año”, sostuvo.
En paralelo, el mayor ingreso a corrales y el alargamiento de los engordes refuerzan el diagnóstico. Con unos 1,8 millones de bovinos en feedlot, Tonelli consideró que el productor está apostando a sumar kilos aprovechando la relación favorable entre costos y precios. “Los granos forrajeros siguen siendo muy baratos en relación al precio del gordo y eso incentiva a alargar la recría y el engorde”, indicó.
Halle, por su lado, aportó otro gráfico que muestra una violento suba del peso de faena en la categoría vacas en enero pasado. Pasó de 239 kilos promedio en enero del año pasado a 247 kilos en la actualidad. Y es por lejos el más alto de la serie de los últimos años.

Este proceso, sin embargo, tendrá consecuencias sobre la oferta total de carne. Tonelli proyecta entre 800 mil y un millón de cabezas menos faenadas en 2026, lo que equivaldría a una caída de entre 180 mil y 200 mil toneladas equivalentes res con hueso. “Ese va a ser el punto de conflicto del año: demanda firme y oferta insuficiente”, advirtió.
Con la exportación como principal motor de compra, Tonelli anticipa que el consumo interno podría resentirse. “Si consumimos cerca de 49 kilos por habitante en 2025, probablemente estemos hablando de unos 45 kilos en 2026”, indicó. En ese contexto, prevé valores ganaderos en alza: “Esperen precios muy firmes para 2026 y 2027. Si tuviera que hacer un presupuesto diría 25% de inflación y entre 30 y 35% de suba en los precios ganaderos”.
Para sostener el aumento del peso medio de faena y consolidar el nuevo ciclo, Tonelli consideró clave evitar intervenciones en el comercio exterior. “Lo sostenés no prohibiendo exportaciones, no cuantificando, abriendo el mercado y dando previsibilidad. La exportación es la que te tracciona el mayor peso de faena porque paga cuanto más pesado mejor”, afirmó.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


