Más allá del primer bloque de créditos, el alcance del programa es más amplio. La red total de productores vinculados a SARA ya supera los 130 campos y las 200.000 hectáreas, lo que permite proyectar una expansión significativa. Según los responsables del programa, el esquema de planificación, monitoreo, control y replanificación abre la puerta a un crecimiento que podría superar el millón de toneladas de carbono certificadas hacia 2028.
Para los impulsores, el dato central es productivo y económico. Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts, señaló que el mercado de carbono puede actuar como catalizador de un cambio que vienen promoviendo desde hace más de una década en la ganadería sudamericana. En su planteo, detrás de cada crédito hay productores que primero vieron mejoras en sus sistemas productivos y ahora suman la posibilidad de generar un ingreso adicional por el carbono capturado.
Sin embargo, la información difundida no detalla todavía cuál es el impacto económico concreto de esta primera emisión para los productores. La gacetilla no precisa precios por tonelada, montos efectivamente cobrados, ni el esquema de reparto de ingresos entre los distintos actores del programa. Tampoco aclara si los créditos ya fueron comercializados o si, por ahora, el hito se limita a la etapa de verificación y emisión. En ese sentido, el avance marca un paso clave en términos técnicos y regulatorios, pero deja abierta la discusión sobre la magnitud real del beneficio económico en cada campo.
Desde Anthesis, Geert Eenhoorn, director de Desarrollo de Proyectos de Carbono, remarcó que esta primera emisión muestra que las remociones de carbono basadas en la naturaleza ya son medibles, verificables y reconocidas a nivel global. En su visión, el proceso combina ciencia, regeneración y trabajo con comunidades locales, con impacto directo sobre suelos, biodiversidad y economías regionales.
El modelo técnico se apoya en el Manejo Holístico como herramienta de gestión, integrando variables productivas, ambientales y sociales. A esto se suma un sistema de monitoreo que combina evaluaciones ecológicas a campo, muestreos de suelo, pruebas de infiltración de agua, imágenes satelitales y sensores remotos. Toda esa información se consolida en un sistema digital de Medición, Reporte y Verificación (MRV), alineado con estándares internacionales, que es el que permite respaldar técnicamente la emisión de los créditos.
Bichos de Campo


