Estudios del INTA destacan como principales atributos del búfalo su rusticidad, su adaptación a climas extremos y su capacidad para cumplir funciones de cría, recría e invernada, además de permitir sistemas de doble propósito, tanto para carne como para leche.
Estas características explican su crecimiento sostenido en los últimos años. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), el stock bubalino aumentó un 115% entre 2015 y 2025, pasando de 94.000 a casi 203.000 cabezas.
El NEA concentra la mayor parte del rodeo
La expansión del búfalo en Argentina tiene una clara localización geográfica. Gracias a su resistencia al calor y su capacidad para aprovechar pasturas de baja calidad, la especie se adapta especialmente bien a los humedales y ambientes pantanosos del Nordeste Argentino (NEA).
En los primeros siete meses de 2025, la faena alcanzó 14.930 animales, superando en un 18% al mismo período del año anterior. Con un rendimiento promedio de 219 kilos por animal, la producción anual ronda las 4.000 toneladas de carne.
Sin embargo, pese a este crecimiento, el sector continúa siendo marginal dentro del complejo cárnico argentino: tanto la faena como la producción de carne de búfalo representaron en 2024 apenas el 0,1% de los volúmenes del sector bovino.
Consumo, exportaciones y trazabilidad: las claves del futuro
En el mercado interno, la carne de búfalo aún enfrenta un fuerte desconocimiento por parte de los consumidores.
Según un relevamiento del INTA realizado en 2024, cerca del 60% de los encuestados desconocía que se comercializa carne de búfalo en Argentina, y el 94% afirmó no haberla probado nunca. No obstante, entre quienes sí la consumieron, el 80% manifestó una valoración positiva, lo que sugiere un alto potencial de aceptación.
En el plano externo, el sector cuenta con una Cuota Hilton específica de 200 toneladas para la exportación de carne bubalina de alta calidad, conocida como “Cuota búfalo”, que incluye cortes premium destinados a mercados exigentes.
Un avance clave para el futuro del sector fue la incorporación del ganado bubalino al Sistema Nacional de Identificación de Ganado, mediante la Resolución 71/2024. A partir de marzo de 2025, la identificación electrónica individual se vuelve obligatoria, fortaleciendo la trazabilidad, un requisito central para acceder a mercados como la Unión Europea.
En síntesis, el sector bubalino argentino atraviesa una etapa de crecimiento sostenido, apoyada en su adaptación a los ecosistemas del NEA, el aumento del stock y la expansión de la faena.
Aunque todavía representa un nicho dentro de la ganadería nacional, la mejora en los sistemas de control, el potencial exportador y la buena percepción del producto entre quienes lo consumen sientan las bases para un mayor desarrollo en los próximos años.
El Litoral, Santa Fe


