La nota que ya llegó a manos de Santilli, fue firmada por Hugo Sand, de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM); Salvador Torres, del Movimiento Agrario de Misiones (MAM); Julio Petterson, de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN); Jorge Lizznienz, un productor de Jardín América; Antonio França, de la Asociación Productores Yerbateros y Tareferos del Alto Uruguay, y Jorge Skripczuk, de la Asociación Civil Impulso Yerbatero.
“Sabemos por experiencia que la única herramienta que permite desarrollo y crecimiento a la actividad de la yerba mate, con más de 120 años de historia, es la regulación del mercado. Por eso, reclamamos al Gobierno de la Nación, una vez más, la vigencia plena del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) con todas sus facultades”, reclamaron.
Los yerbateros acusaron al nuevo presidente del INYM, Rodrigo Correa, de tomar decisiones que “profundizan el escenario ya descripto, y otras repudiables, como la creación una secretaría privada para su usufructúo mientras el sector está sumido en una crisis”.
Las organizaciones rurales destacaron que “en sus 21 años, el INYM brindó crecimiento, desarrollo y previsibilidad a todo el sector” que está integrado por unos 15.000 cosecheros, 13.000 productores, 190 secaderos, 60 cooperativas y 114 molinos y fraccionadores. Y resaltó que el Instituto “puso en marcha un plan estratégico y posicionó el producto a nivel nacional e internacional como un alimento sano y natural, con beneficios extraordinarios para la salud”.
El enojo de los yerbateros va en aumento. Con la cadena de pago quebrada y precios de la materia prima que no cubren los costos de producción, algunos optaron por dejar de limpiar y fertilizar los yerbales.
Estas medidas hicieron que se reduzca considerablemente la oferta laboral durante el período de intercosecha. Ello llevó a muchos trabajadores a emigrar a Brasil para trabajar en la recolección de frutillas y manzanas en los estados del sur.
Clarín – Ernesto Azarkevich


