Pocos días atrás, el aceite de girasol originario del Mar Negro cotizaba a USD 1.375/t CIF Chennai, India. Los precios FOB para seis puertos europeos para febrero-marzo mostraban un rango de USD 1480-1.560. Para abril a junio, se situaron entre USD 1.440 y USD 1480, impulsadas por los riesgos de guerra y las interrupciones portuarias en Ucrania. Se sabe que los árboles crecen, pero nunca llegan al cielo, de ahí la preocupación de algunos habitúes de este mercado por la magnitud de las cotizaciones.
La realidad indica que Ucrania ha registrado una fuerte caída en los envíos de aceite de girasol desde septiembre último, mientras que la producción de Rusia ha disminuido en alrededor de 200.000 toneladas durante el trimestre iniciado en el noveno mes del año. El aceite de girasol se disparó a su máximo en dos meses, ya que los nuevos ataques a la infraestructura portuaria ucraniana aumentaron los riesgos logísticos, lo que redujo la disponibilidad inmediata y elevó los precios del Mar Negro.
La India sigue siendo el mayor consumidor de aceite de palma del mundo, pero solo mientras siga siendo la opción más barata. La patria de Ghandi es asimismo el mayor consumidor mundial de aceite de girasol, pero los precios más altos han comenzado a frenar las importaciones. En total, las compras externas de aceite comestible a granel de la India en 2025 ascendieron a algo más de 15 millones de toneladas, en torno del promedio de cinco años, lo que subraya que es el precio, y no la demanda de volumen, lo que sigue impulsando los cambios en la canasta de importación de aceite comestible de la India.
Los mercados de aceites vegetales se debilitaron después de que Indonesia confirmara oficialmente el retraso de su mandato de biodiésel B50, manteniendo la mezcla en B40 hasta 2026. Esto eliminó un importante impulsor de la demanda por aceite de palma. Sin embargo, este país aumentará los gravámenes a la exportación un 2,5% a partir de marzo, lo que contrarrestó parcialmente el sentimiento bajista. Desde el gobierno indonesio indicaron que el momento de la entrada en vigor del B50 depende de las diferencias de precios entre el petróleo crudo y el aceite de palma crudo, lo que genera incertidumbre.
Finalmente, los mercados mundiales de aceites vegetales se estabilizaron, impulsados por un repunte en los futuros del aceite de palma crudo, que alcanzó un máximo de casi 10 semanas, empujado por el sólido crecimiento de las exportaciones en enero y una fuerte caída intermensual de la producción, a pesar del fortalecimiento de la moneda de Malasia.
En este ida y vuelta vertiginoso que suele caracterizar a los mercados de aceites vegetales, compradores indios mantienen su advertencia: el aceite de girasol del Mar Negro corre el riesgo de destruir la demanda si persisten las primas elevadas sobre el aceite de soja. Reiteran que, si bien una prima de hasta USD 100 por tonelada sobre el aceite de soja está justificada en la India, cualquier precio superior ignora los fundamentos de la oferta y la demanda.
En este país se prevé que el aceite de girasol se termine ajustando en torno de los USD 1250 por tonelada; los compradores consideran que se trata de un precio que puede sostener la demanda. Para aumentar la presión, la Argentina se prepara para una próxima cosecha de elevado volumen, lo que podría afectar las cotizaciones del aceite de girasol en la región del Mar Negro.
En síntesis, hasta acá los precios del aceite de girasol no muestran ninguna tendencia a la baja, incluso después de la finalización de la cosecha en el hemisferio norte. Sin embargo, ante las expectativas de una abundante producción en Sudamérica, el mercado podría comenzar a prepararse para una fase bajista, al menos en opinión de los especialistas.
Infobae – Revista Chacra – Claudio Gianni


