Jueves, 29 Enero 2026 02:28

“Crisis de calidad”: Los molinos aseguran sobre una falta generalizada de trigo apto para panificación

La súper cosecha de trigo de 27,8 millones de toneladas trajo consigo problemas en la calidad del grano por el bajo contenido proteico y de gluten, lo que implica un dolor de cabeza para los molinos en el procesamiento y elaboración de harina.

Mientras la exportación del cereal avanza a todo ritmo, desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) aseguraron que el sector está viviendo otra realidad, debido a los problemas para encontrar trigo apto para la panificación.

“Estamos muy felices con la cosecha récord de trigo lograda en la campaña 2025/26, pero en todas las zonas productivas los molinos están enfrentando importantes dificultades para proveerse de cereal con condiciones mínimas adecuadas para panificación”, advirtió Diego Cifarelli, presidente FAIM.

Según indicaron desde la cámara empresaria, en ciclos anteriores, si alguna región productora tenía problemas de calidad, otra podía compensar, pero “la particularidad de la presente campaña es que el problema es de orden nacional”, afirmaron.

En este sentido, Cifarelli sostuvo que “no existe un solo molino que forme parte de FAIM que no haya tenido que cambiar los procesos productivos ante la falta generalizada de oferta de trigo apto para panificación”.

La entidad detalló que del análisis de 3170 muestras de trigo pan seleccionadas sobre un volumen de 112.974 toneladas de la cosecha 2025/26 provenientes de Buenos Aires –la principal provincia argentina productora del cereal– se registró un nivel de gluten promedio ponderado de apenas 20,7%.

Además, las pruebas realizadas por las Cámaras Arbitrales de las Bolsas de Cereales de Buenos Aires y de Bahía Blanca reflejaron que las partidas con niveles de gluten superiores al 26% –la base mínima de calidad para panificación– representan solo el 3,5% del total evaluando, “lo que muestra la gravedad del problema”.

Impacto transversal

Ante este panorama, Cifarelli explicó que “el problema de calidad no se limita a un origen o proveedor en particular, sino que impacta de forma transversal a toda la industria molinera argentina”.

En base a esto, detalló que los molinos debieron modificar muchos de los procesos habitualmente instrumentados para poder elaborar harinas, tales como realizar amasados más cortos y controlados, ya que la masa liga más rápido, de manera tal de evitar el sobreamasado con el propósito de no debilitar la red de gluten.

También se está optando por disminuir la cantidad de agua empleada para obtener masas más sostenidas, además de trabajar con fermentaciones más breves y revisar la dosificación de mejoradores, puntualizó.

“El sector molinero cuenta con los conocimientos y el personal técnico calificado para poder hacer frente a la actual coyuntura. Pero es importante entender que el trigo, si bien puede ser exportado como un commodity, en el ámbito industrial es empleado como una especialidad para elaborar múltiples alimentos que forman parte de la dieta cotidiana de los argentinos”, resumió el presidente de FAIM.

Clarín