El pasado Diciembre fue el mes con más ingreso de carne: entraron 2500 toneladas, el mismo volumen que en septiembre.
Si se tiene en cuenta que Brasil tiene a partir de este 2026 un cupo asignado por China de 1,1 millón de toneladas de carne, cuando el año pasado le exportó por 1,6 millones, hay 500 mil toneladas de ese origen que deberían ser colocadas en otros destinos. Argentina, por su apertura comercial, su cercanía y su situación cambiaria, se vuelve entonces un mercado apetitoso para esas empresas que tienen plantas aquí, por lo que el flujo comercial está más que aceitado. Además, no se pagan aranceles por estar dentro del Mercosur.
La presencia de carne importada es algo que sucede en Uruguay desde hace mucho tiempo. Allí el negocio de la carne está orientado a la exportación, por lo que no es problema que entre carne brasileña. Sin embargo, un crecimiento significativo del ingreso de este producto aquí sí podría generar perjuicios, ya que el menos el 70% de la producción va al mercado interno. Eso afectaría también a los precios del pollo y el cerdo, que el año pasado no lograron acompañar a la inflación.
Del mismo modo que sucede con Brasil, el mercado local también se vuelve tentador para la carne de Paraguay, que registró ingresos al país con un marcado aceleramiento en el último tramo del año pasado.
El año que pasó desde Brasil llegaron hasta aquí 14.000 toneladas por 56 millones de dólares. En diciembre las importaciones fueron de 2000 toneladas. Fue un volumen inferior al pico de septiembre, que sumó 2500, pero se dio un crecimiento respecto de noviembre-octubre.
De Paraguay entraron durante todo el 2025 unas 2070 toneladas por 9,3 millones de dólares. También en este caso el mayor arribo se dio en diciembre, cuando el volumen alcanzó 448 toneladas y esto representó el 25% del total.
También entró carne de Uruguay. Entre enero y octubre sumaron 814 toneladas.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti


