Para dimensionar el grado de divergencia entre lo que esperaban los privados y el dato de cosecha oficial basta con ver que el volumen publicado por el USDA quedó afuera del rango con que trabajaron los operadores desde la semana pasada, que fue de 415,38 a 424,20 millones de toneladas.
Pero eso no fue todo, según ampliaron desde Granar. El organismo también revisó al alza el remanente de la campaña 2024/2025 en Estados Unidos, de 38,91 a 39,40 millones de toneladas, y no elevó dos de las variables clave para acompañar todo incremento productivo: etanol y exportaciones.
La demanda para la elaboración del biocombustible la mantuvo en 142,25 millones de toneladas y su equivalencia con la cosecha cayó al 32,90%, contra niveles usuales que oscilan del 34,50 al 35,50%. Y en cuanto a las exportaciones, fueron sostenidas en un récord histórico de 81,28 millones de toneladas, que eventualmente podría incrementarse en reportes posteriores sólo si se sostiene el adelanto interanual –29,68%– que marcan hoy los negocios. Sin embargo, la ralentización que reflejaron las cifras en las últimas dos semanas ahora toma una dimensión algo más preocupante.
Para el mercado estadounidense del maíz tampoco fue positivo el reporte trimestral de existencias al 1º de diciembre último, dado que contra los 329,73 millones de toneladas pronosticados por los privados el USDA relevó 337,39 millones, una marca que se situó un 10% por encima de los 306,73 millones de igual momento de 2024.
En el caso de la soja, en su revisión de las cifras de Estados Unidos, el USDA elevó de 115,75 a 115,99 millones de toneladas su estimación sobre la cosecha, luego de llevar el área que llegó a la cosecha de 32,50 a 32,54 millones de hectáreas y de sostener el rinde promedio en 35,64 quintales por hectárea. Los privados esperaban la producción en 115,10 millones y el rinde en 35,44 quintales.
En este marco, el valor de la oleaginosa bajó a US$ 380 por tonelada, US$ 5 (1,5%) menos que el viernes anterior.
Clarín


