Federico como ayudante de administración era un peón más, trabajaba a caballo, vacunando, alambrando. “Me enseñaron a manejar un tractor, a sembrar, y los fines de semana iba a Pasteur a ver a la familia amiga. Como soy cristiano, en la iglesia hace 30 años, conocí a mi esposa Viviana, Profesora de Literatura y Lic. en Letras. Fue un amor a primera vista, yo desde ese momento sabía que me casaría con ella”.
Sguiendo con la historia, en el año 98 se inundó todo el campo -- con unas 9.000 madres-- y hubo que vaciarlo. “Entonces me envían a otro campo en Entre Ríos, “El Supremo”, como ayudante de tambo”. En ese momento Federico entendió que quería aprender más sobre la producción, además, su decisión tuvo un pilar en su condición de cristiano practicante.
A estudiar agronomía
“Hay algo espiritual en esto, porque voy un día a una reunión de la iglesia y leyeron el mensaje de 4 jóvenes de Babilonia que existieron en el reinado de Nabucodonosor, ellos fueron el profeta Daniel y tres amigos, los que más sabían en ciencia, de su época. Por ello el rey, los tuvo con él. El relato bíblico cuenta que Daniel muy instruido y Dios le tenía reservado lo mejor porque le había seguido en muchas cosas. Y pensé “si voy a estudiar agronomía, Dios me va dar muchas cosas. Así creí y me quedó esa simbiosis, para darle un nombre”.
Entonces, volvió a Mataderos para estudiar. Trabajó durante toda la carrera de agronomía, primero en un estudio jurídico, líder en Argentina y en Latinoamérica. “El primer año metí 3 materias porque no me daban los tiempos y estaba muy cansado. Pensaba, Dios, mi sueño es ser ingeniero para eso volví, si yo sigo con esta vida no me recibo más y miraba las 52 materias que quedaban por delante”.
“Juira plagas”
Para el año 2000 por sugerencia de su amigo Federico Rizzo, se pone a trabajar en el control de plagas urbanas, previa capacitación en el tema con el referente Ing. Néstor Pascaner. Entones no solo continúa con su trabajo en el estudio jurídico, sino que consigue transformarlo en su primer cliente en el control de plagas y jardinería.
"Entonces de lunes a viernes era de saco y corbata, buscaba patentes de origen agrario y marcas, y los sábados me vestía de astronauta caza fantasmas e iba a hacer el control de plagas. A los dos años me puse por mi cuenta, con el mismo estudio jurídico como el cliente más importante y el sostén de la economía de mi casa, durante 10 años”.
En el 2003 se casan y Viviana le dice, “a vos te quedan 4 años de facultad, en ese tiempo yo hago otra carrera” y estudió Licenciatura en Letras en la Universidad de La Matanza y era profesora una escuela cristiana en Mataderos. Entre ambos sostenían la economía de la familia. Luego vinieron tiempos más duros, y durante dos años fui a la facu en bicicleta dejando el dinero del pasaje para cosas de la casa” recuerda Federico.
Fertilización foliar con la pulverizadora Lagrassa
“La facultad también es como mi segunda casa, y me contuvo la cátedra de edafología donde se forjó mi capacitación en papers. En ese momento, faltándome unas 10 materias para terminar, atenemos el pedido de un semillero, para hacer experimentos en fertilización foliar con calcio en el cultivo de soja. De ese trabajo, reservo los datos para mi tesis, que luego hice con la dirección de Esteban Ciarlo, tarea que insumió dos campañas”.
Para esos trabajos de fertilización foliar, Federico desarrolló una pulverizadora, “Con una batería de moto, un ramal de 3/8, un sistema recirculable, de manera que tenía l/min constante, así había armado un botalón estático, del tamaño de la micro parcela, y con una pastilla 8001 abanico plano. Monté el equipo en una bicicleta, e hice las aplicaciones, luego vieron los resultados, el manejo estadístico, vieron que había funcionado y los datos quedaron a la espera para mi tesis".
Rumbo a Lincoln
De aquella época, Federico conserva el recuerdo de su Citroneta que hacía furor en la facultad con su cartel que decía “Juira Plagas”, que era el nombre de la empresa de control de plagas. Con 5 años de casados, Federico termina la carrera y se instalan en Lincoln, en mayo del 2008. “Al principio, durante 1 año mantuve Juira Plagas, para lo cual viajaba dos veces al mes desde Lincoln a Buenos Aires”.
El primer trabajo en Lincoln surgió en el 2008-2009, año de seca, mediante Fernando García, del INPOFOS, y fue para una empresa importadora de fertilizantes de Italia que precisaban el registro en el SENASA. “Para ello nosotros teníamos la experiencia ganada durante mi paso por la cátedra de edafología. Así arranca el laboratorio que habíamos fundado el año anterior con Esteban Ciarlo".
Federico es piloto privado y sostiene que el avión en manos de un agrónomo es de alto valor estratégico, porque se ven los trabajos de antes cuando se araba en redondo ya que por más que se le pasen discos la tierra esta marcada. Se como se hacían los pastoreos, como se diagramaban los boyeros, las cuevas de peludo, las malas siembras, los chanchos, cosas que ayudan a tomar decisiones. Federico es piloto privado y sostiene que el avión en manos de un agrónomo es de alto valor estratégico, porque se ven los trabajos de antes cuando se araba en redondo ya que por más que se le pasen discos la tierra esta marcada. Se como se hacían los pastoreos, como se diagramaban los boyeros, las cuevas de peludo, las malas siembras, los chanchos, cosas que ayudan a tomar decisiones.
En tanto Vivi trabaja de profesora en Ameghino a 100 km para lo cual viajaba a dedo, y en el 2011 Federico es profesor por concurso en el Instituto de Formación Docente y Técnica en edafología y en producción y utilización de forrajes. Pero también recibe el pedido desde un semillero la provisión de 5 máquinas pulverizadoras como la que había desarrollado para su tesis, para el desarrollo de la soja Intacta.
“Eso fue un viento de cola muy importante, el primer año mi casa se transformó en una metalúrgica. Yo soldaba, cortaba, (fotos) y entregué las 5 máquinas. Cada una era una bicicleta. Ellos necesitaban montar las estaciones experimentales en Tucumán, Córdoba, en Bahía Blanca y otras localidades". La máquina era muy sencilla y lo importante: entregaba un caudal de campo (l/ha) a una velocidad definida, independiente del paso del operador.
“En total vendí 9 máquinas y el desarrollo de la soja Intacta se hizo con mi pulverizadora y ello hizo posible que me comprara mi casa. En tanto, nunca dejé de hacer ensayos en campos de productores que me daban una mano, o una empresa que prestaban alguna porción de campo”.
Trabajando en parcelas de ensayos con un pulverizador eléctrico estático a 12 volts. Se manejan litros/minuto. Trabajando en parcelas de ensayos con un pulverizador eléctrico estático a 12 volts. Se manejan litros/minuto.
Asesor técnico
En el 2012 Federico tenía un cliente –en manejo de ensayos—que era una empresa que experimentaba en forrajes (alfalfas y sorgos), y le piden hacer los ensayos en el campo en Lincoln, de un cliente muy especial. Durante uno de los días en el que Federico trabajaba en las parcelas llegó al lugar de manera inesperada el dueño del campo.
A resultas del diálogo con aquel hombre a las 3 semanas lo llaman desde el estudio de Duggan, era la empresa dueña del campo donde se hacían las parcelas de ensayo, para ofrecerle ser el asesor técnico de la empresa. “Más allá de que nunca deje de hacer ensayos, durante 3 años, entre 2011 y 2014 experimenté la faceta de asesor técnico y como tal, recorría 15.000 ha 3 veces por semana.”
El mismo dueño del campo le dijo a Federico, “nunca habíamos superado el 75 - 77 % de preñez, el año que me contratan a mi llegan al 93% y los puntos para ese resultado fueron los silos de sorgo autoconsumo distribuidos específicamente con la parición. En la cría todo comienza por la alimentación, y si eso llevado a agricultura, explica porque en el marco nacional no pasamos de las dos toneladas y pico de soja, y es porque no alimentamos el suelo”.
Los bio estimulantes y la agronomía circular
También en el 2012 comienza con trabajos de economía circular, por pedido de una empresa dedicada a la fabricación de levaduras y panificado. El objetivo fue tomar el descarte de la fabricación de levaduras, que hasta el momento se desechaba y reutilizarlo como un bio estimulante que hoy es líder del mercado.
“Mis ensayos para esa empresa, relacionados con los desechos de levadura, me llevaron a trabajar con su casa matriz en Francia y de allí hace 4 años me proponen trabajar con bacterias solubilizadoras de fósforo en grano y hoja, lo que implicó armar un laboratorio financiado por la misma empresa. Los ensayos salieron de libro y quedó el laboratorio en el que hago ensayos de suelos, semillas, aguas y forrajes”.
Durante 15 años, desde su llegada a Lincoln, Federico se dedicó a hacer ensayos (llegó a atender 2000 micro parcelas), a enseñar y asesorar en el control de plagas. "No obstante, desde el 2010 en adelante entre inoculación, híbridos, insecticidas, fungicidas, hubo un área que me interesó particularmente, que es la de los bio estimulantes e insumos biológicos”, afirma Federico Lagrassa.
Clarín – Juan B. Raggio


