En contraste, la harina y pellets de girasol registró un récord de exportación en el siglo. Se trata de uno los productos para los que Argentina disputa el podio dentro de los líderes exportadores a nivel mundial. De acuerdo con el Indec, entre enero y octubre de la campaña que corre nuestro país logró un récord en tonelaje exportado de harina de girasol de 1,26 millones de toneladas, la cifra más alta del siglo. Esta cifra es un 28,6% mayor a lo conseguido la campaña anterior a esta altura. “La marca acompaña al dato de exportaciones de aceite de girasol, que fue el segundo más alto del siglo, conformando un gran año para el complejo girasol”, señalan desde la Bolsa.
Los valores exportados de harina de girasol totalizan u$s 220,2 millones un 4,2% por encima del año pasado y 17,7% más que el promedio de los últimos cinco años para este periodo. El máximo del siglo se experimentó en 2020/21, cuando el precio FOB promedio por tonelada llegó u$s 258/t.
Sin embargo, desde esa campaña, las cotizaciones fueron decreciendo hasta alcanzar los u$s 170/t este año. Por lo tanto, se entiende que el valor exportado de este año esté en línea con el promedio del último lustro debido al viento en cola que aportaron los volúmenes, más que por precios.
Bajos precios
En los últimos años, varios países avanzaron en la dirección de políticas de promoción a biocombustibles más estrictas. Esta práctica suele darse en orígenes con grandes excedentes de producción de soja (como Brasil y Estados Unidos) que, en lugar de colocarse en los mercados de exportación, encuentra un destino en la industria.
Los mayores requerimientos de producción de biodiesel para cumplimentar estas normativas generan una demanda derivada de la oleaginosa para procesar y obtener aceite, llegando a convertirse en combustible vía ulteriores procesos. Sin embargo, producto del crushing, se obtiene de forma necesaria harina por sobre aceites. Por lo tanto, se generan grandes volúmenes de harina para vender en los mercados globales, ejerciendo una gran presión de oferta que empujó hacia abajo los precios FOB.
Así, la dinámica de los volúmenes de harina de soja vendidos en los mercados internacionales sigue un vertiginoso ascenso. Según el USDA, las exportaciones mundiales de harina hasta 2023/24 crecían al 1,5% anual promedio para los cinco mayores proveedores. Pero en el último año se vio un agudo salto. En la campaña 2024/25 el saldo de toneladas vendidas fue de 73,4 millones de toneladas, 12,3% más que en el registro anterior y 18,4% por encima del promedio de los cinco años anteriores. “Se verifica nítidamente la existencia de una relación negativa entre el precio del aceite y el de la harina de soja en el caso de Argentina” indica el informe de la BCR.
La Capital


