“Este año el consumo interno per cápita rondará los 52 kilos y las exportaciones, las 900.000 toneladas equivalentes res con hueso, con una faena de cerca de 13,5 millones de cabezas. Para 2026 estamos previendo que la faena se retraiga a 12 millones de animales”, dijo Georges Breitschmitt, productor agropecuario, economista y actual presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) en representación de Coninagro, una de las entidades que integra la Mesa de Enlace rural.
En una entrevista con el suplemento +Producción del diario La Mañana de Neuquén Breitschmitt estimó así que la faena de animales se retraería en un millón y medio de cabezas, más del 10%, cuyo impacto sobre la oferta de carne sería en parte amortiguado por un mayor el peso medio, como ya estaría ocurriendo.
Del lado de la demanda Breitschmitt dijo que, si bien el acuerdo comercial con EEUU se maneja “bajo siete llaves”, las toneladas “por lo que indican los exportadores, serían 80.000 suplementarias a las 20.000 actuales, o sea, 100.000 en total”. Se especulaba que el acuerdo se anunciaría en diciembre, pero “ahora en los pasillos se escucha que puede ser durante el primer trimestre de 2026”, dijo el titular de la agencia de promoción de exportaciones.
En sentido inverso, China anunciaría a más tardar el 26 de enero medidas de “salvaguarda” a su mercado, que hasta ahora explica el 70% del volumen de las exportaciones de carne argentina, aunque básicamente de “vaca de conserva y manufactura” que paga a precios muy inferiores en comparación con los de cortes que se colocan en otros mercados.
En busca de precio y calidad
Según Breitschmitt “está claro” que el gigante asiático aplicará cuotas por país y lo haría por un plazo de tres años. Los exportadores argentinos esperan que sea una cuota generosa: lo que la supere entrará a un arancel muy superior, en defensa de los ganaderos chinos.
Se trata de una medida insólita viniendo de un país con el que la Argentina acumulará en los primeros meses de 2026 un déficit comercial bilateral de más de USD 100.000 millones si se toma como punto de partida el 2008, primer año completo de la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. De hecho, un reciente estudio del Observatorio Pyme del Grupo Techint precisó que 37% de las pymes fabriles argentinas relevadas cree que el aumento de las importaciones es un riesgo existencial y que el 73% de las mismas apunta a China como “principal amenaza importadora”.
Breitschmitt señaló que mucho de lo que hasta ahora va a China iba antes a Rusia. “Si se abren las 100.000 toneladas de EEUU se va a reconfigurar el mercado y muy probablemente se redireccionará hacia allí algo del volumen de China. De hecho, ya se están logrando mejores precios allí”, señaló, y adelantó que en 2026 el IPCVA trabajará para “terminar de abrir mercados que pueden llegar a mover el tablero (…) como Indonesia, Japón, Corea, Vietnam”. Y que a fin de enero irá a Dubái, “un mercado de calidad”.
En cambio, explicó, “de las más de 300.000 toneladas que van a China, solo 2.000 son de carne de alta calidad” (esto es, el 0,66%). Para mejorar el perfil, y compensar la eventual merma de volumen, se apuntaría a “salir de lo que es Shanghái y Beijing” y promocionar la carne argentina en otras ciudades.
La búsqueda de mercados de calidad se extendería a Israel, con el kosher, a Europa y a EEUU, donde la idea es mejorar el perfil actual, en que casi el 80% de la carne argentina que ingresa se destina hoy a la elaboración de hamburguesas.
Infobae – Sergio Serrichio


