Mientras que a comienzos del presente año las gallinas ponedoras sumaban 57,7 millones, se estima que a la fecha la cifra ronda los 62 millones de aves.
El resultado de ese desajuste es una progresiva caída del valor del huevo en los últimos meses, algo que, si bien torna muy competitivo a ese alimento con respecto a otras fuentes proteicas, representa un problema para empresas que deben hacer frente a costos crecientes.
Más del 80% de los costos de una granja avícola están dolarizados (maíz, soja, genética, productos veterinarios, etcétera) y las tarifas energéticas fueron desreguladas, al igual que el combustible. La posibilidad de realizar ajustes es muy limitada.
En la jornada realizada en la Bolsa de Cereales de Aires muchos de los empresarios del sector aseguraron que están perdiendo dinero luego de haber registrado elevadas rentabilidades en el segundo trimestre de este año.
La apuesta sectorial es aprovechar el empuje productivo para salir a buscar nuevos mercados externos en 2026, algo que, con el actual tipo de cambio real, si bien no es sencillo, tampoco es imposible.
Este año las exportaciones de huevos y derivados crecieron en términos de volumen, pero cayeron en cuanto a divisas por menores precios de venta.
Así, en cuestión de meses, una fase de auge se transformó en otra de crisis, lo que evidencia que la avicultura no es para cualquiera, sino para aquellos que puedan aguantar movimientos cíclicos en fases de tiempo muy corto.
Bichos de Campo


