En medio de estas oscilaciones, entonces, los tambos de la Argentina volvieron a recibir el precio más bajo por la leche producida, una postal que es normal en las últimas décadas. La leche aquí se les paga a unos 0,33 dólares, casi a la mitad de lo que cobran los productores de la Unión Europea (61 centavos) o el Reino Unido (62 centavos).
En tanto, el precio de la leche cruda en Uruguay se ubica ahora en 42 centavos de dólar, en Chile en 44 centavos, en Brasil en 42 centavos, en Estados Unidos en 45 centavos, en Nueva Zelandia en 41 centavos, y en China en 42 centavos. Es obvio que, por hache o por be, nuestra lechería juega en la segunda categoría.
Incluso si se corrigen esos valores internacionales de la leche por la composición (grasa butirosa más contenido de proteína), además de por el tipo de cambio real, la leche argentina continúa siendo la más barata del mundo.
Como complemento a este análisis, el OCLA remarca que el 75% de los países que producen leche tienen costos superiores a 40 centavos de dólar, y que ese costo de producción de leche es un 19% mayor que hace 5 años.
“Hace 5 años, incluso con precios moderados de la leche, era posible mantener buenos márgenes de ganancia en las explotaciones. Ahora, con la alta inflación en los costos de insumos agrícolas, esto no ocurre, y los productores están disminuyendo”, asegura el análisis.
La Argentina está en el rango de países que tienen un costo de producción de entre 30 y 40 centavos de dólar. Es decir que su precio actual en dólares está muy cerca de cubrir apenas los costos de producción.
Eso explica muchas cosas.
Bichos de Campo


