En cuanto a los cultivos, Poeta detalló que estas lluvias frenaron el avance de la cosecha fina en la región núcleo. “La cosecha de trigo tenía un avance del 40%, pero se espera que se retomen las labores apenas mejoren los pisos”, apuntó. “En el caso del maíz temprano, en cambio, estas lluvias son muy beneficiosas: llegan justo cuando el cultivo está entrando de lleno en pleno período crítico y con una provisión hídrica que viene siendo excelente”, agregó. Los asesores incluso ya marcaron pisos de rindes que, con estos milímetros, podrían afirmarse entre 80 y 100 quintales por hectárea.
En soja, las lluvias aportaron humedad necesaria para consolidar la siembra de segunda que se hace luego del trigo o para esta época. En algunas áreas puntuales —como sectores del sudeste cordobés— podría haber problemas por excesos, pero la ventana óptima sigue abierta y se espera que las labores se retomen apenas mejoren los pisos.
Hacia adelante Poeta anticipó que no se esperan nuevas lluvias esta semana en la región núcleo, lo que permitiría orear los lotes y recomponer el ritmo tanto de cosecha como de siembra.
Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en tanto, Cecilia Conde coincidió en que el aporte fue oportuno para gran parte del país. “Las lluvias de los últimos días aportaron milímetros muy necesarios en buena parte del área agrícola, donde los suelos comenzaban a mostrar una pérdida progresiva de humedad”, explicó.
Ese refuerzo permitirá avanzar con la soja y el maíz tardío en zonas donde la capa superficial venía limitada. Advirtió que “los mayores acumulados volvieron a concentrarse sobre el centro-oeste de Buenos Aires, la región que ya registra los mayores excesos hídricos”. Allí, dijo, las nuevas lluvias “profundizarán el problema y seguirán complicando el ingreso a los lotes”.
Una de las zonas que más milímetros recibieron fue General Villegas, que estuvo cerca de los 100 mm. El productor Juan Balbín señaló que, a diferencia de otras áreas complicadas, allí la lluvia fue positiva porque no venían con excesos importantes y porque existía preocupación por un posible corte de las precipitaciones: venían “muy pendientes de que, teóricamente, a partir de fin de octubre arrancaba la Niña y se cortaban las lluvias”.
En ese contexto consideró que el aporte hídrico fue un alivio. “Estas lluvias te asegura toda la siembra de segunda, que ya se estaba medio complicada. En los primeros centímetros había poca humedad; abajo hay muy buena agua, pero arriba no”, apuntó. Consideró que el evento fue “espectacular” para los maíces tempranos porque permite una floración con un nivel óptimo de humedad.
Santiago Lorenzatti, asesor de Monte Buey, Córdoba, contó que el fin de semana dejó entre 30 y 50 mm. Aunque la lluvia frenó por el momento la cosecha de trigo, fue fundamental para sostener los planes de siembra. “Permitió terminar de sembrar las sojas de segunda y también los maíces tardíos”, dijo. El especialista destacó que el perfil viene óptimo, sin faltantes y sin excesos, y que el foco ahora está puesto en que las precipitaciones no se corten bruscamente en diciembre y enero, meses claves para asegurar rindes en maíces tempranos y sojas de primera.
La Nación – Pilar Vazquez


