El productor, que aparte de zapallos y sandías, también produce melones, comentó que desde su empresa había iniciado las conversaciones con compradores uruguayos hace ya tres años, “pero no podíamos concretar las ventas debido a tantas regulaciones que teníamos para poder exportar. En febrero de este año se disolvieron muchas de esas trabas y ahora lo pudimos hacer”.
Entre esos contratiempos, Detzel hizo especial hincapié en la burocracia, la falta de predisposición por parte de organismos oficiales, y la carencia de logística, lo cual “entorpecía el proceso, lo hacía mucho más lento. Inclusive, en muchas ocasiones directamente no se lo podía hacer, pero ahora, al simplificarse todo, esto es mucho más ágil y rápido”.
Pero no solo el entramado burocrático argentino es el que ponía palos en la rueda, sino que desde Uruguay también hubo cierta resistencia: “La operación no estuvo exenta de obstáculos. Hubo trabas temporales impulsadas por dirigentes uruguayos que detuvieron por más de 20 días el proceso y amenazaron con frenar el avance del comercio bilateral”, cuestión que fue resuelta por canales oficiales.
La producción de zapallo en el norte
La localidad de Juan José Castelli, ubicada en el centro norte de Chaco, es una de las regiones productoras de zapallo más reconocida del país y que se encarga de abastecer al mercado de este producto en meses donde la producción de las provincias del centro todavía no fue cosechada.
En esta zona, la siembra se realiza entre el 20 de junio y finales de julio, mientras que la recolección se inicia a mediados de octubre. Asimismo, la implantación se realiza en tándem con la sandía y el melón.
“En años anteriores llegamos a alcanzar unas 3.000 hectáreas sembradas con estas especies, pero la situación económica llevó a que la superficie cayera 1.200 hectáreas en toda la provincia”, repasó Detzel.
Por otro lado, comentó las facilidades que el clima y la región plantean para la producción de zapallo: “Se adapta muy fácil a la región, casi no requiere cuidados fitosanitarios, prácticamente no se le hecha nada, porque casi no tiene plagas, y nos otorga rindes muy buenos”.
“Tenemos producción, volumen y calidad hace ya bastante tiempo y en los meses donde en el sur hace frío y las provincias consumidoras se quedan sin producción, nosotros aprovechamos esa ventana y vendemos a esos lugares. Pero ahora, con esta exportación, se nos abre una oportunidad de no solo comercializar en el país, sino también pasar las fronteras”, concluyó Detzel.
Clarín – Juan Manuel Colombo


